¿Tiempo de preparación?¿Para qué?


¿Tiempo de preparación?¿Para qué?





“Navidad que vuelve, tradición del año. Unos van alegres y otros van llorando…” Dice una vieja canción que me trae recuerdos de otros tiempos y otros lugares.

Sonidos, olores y sabores de otra época pero que siento tan cercanos porque no solo están grabados en la mente sino en el corazón. Recuerdo, por ejemplo, la primera vez que escuché la palabra adviento. Fue en la iglesia y se refería al tiempo que precede a la Navidad, a las cuatro semanas antes de Navidad, el tiempo de preparación para la Navidad. Recuerdo que me intrigó muchísimo ¿Y por qué había que prepararse para una fiesta? En mi mente, al igual que para la mayoría de los jóvenes, Navidad también significaba lo que hoy significa para mis alumnos: ¡Que chulo! ¡Vacaciones! ¡Fiestas! ¡Regalos! ¡Paseos! La idea de preparar mi corazón para recibir a Jesucristo y lo que eso implica no entraba en mis planes. No tenía ninguna relación con la bulla, los bailes, los fuegos artificiales, las comidas y las bebidas que nos interesaban a mis amigos y a mí.

Tal vez por eso me sorprendió gratamente encontrar jóvenes para quienes la Navidad tiene otro significado, el verdadero sentido de la Navidad: paz, amor, solidaridad, compartir con los necesitados, ayudar a los que tienen menos, visitar a los ancianos, a los huérfanos, a los enfermos, a los presos. No me estoy refiriendo a seres sobrenaturales ni extraterrestres sino a los jóvenes para quienes todo el año es Navidad porque para ellos el servicio comunitario no es solo un requisito de graduación sino una manera de vivir. Una manera de agradecer a Dios las bendiciones que nos ha dado todo el año, sirviendo y compartiendo con el prójimo.

Descubrí que Adviento puede ser tiempo de reflexión, de evaluar lo que hemos hecho y dejado de hacer, lo que podemos repetir y lo que debemos descartar. Hacer un alto en el camino y examinar, mirar con ojo crítico, la propaganda que nos impone un consumismo despiadado y sin sentido y recobrar nuestras raíces, nuestros valores. Adviento y Navidad, una época inmediatamente detrás de la otra. Se acaba un año y comienza otro nuevo. Un tiempo, una oportunidad para reflexionar. Tiempo de poner nuestra vida en perspectiva y pensar en que es lo más importante para nosotros.

Lo realmente importante, lo principal: los valores espirituales, la oración, el agradecimiento, la vida sana, pasar tiempo con la familia, compartir con los necesitados. Tiempo para recordar que la vida en este mundo, pasa rápido y que se acaba en el momento menos esperado. Y que cuando la puerta de esta vida se cierra para nosotros o para los que queremos, de nada valdrá lamentarnos. No agotemos nuestro tiempo aquí en acciones sin sentido. Usemos aunque sea unos pocos momentos para reflexionar: se acaba una Navidad y ya viene la próxima. Piensa por un momento ¿que es lo principal en tu vida, lo más importante? Toma unos minutos para reflexionar: Diviértete, pásala bien pero…No olvides lo más importante. Piensa: ¿Estás preparado/a para la Navidad?.