Historia del beisbol


Historia del beisbol





La supuesta invención del béisbol por parte de un joven cadete de West Point, llamado Abner Doubleday, durante el verano de 1939 en la villa de Cooperstown, es una historia profundamente enraizada en el folklore del deporte norteamericano.

La fábula se originó en 1907 en el último reporte de un comité comisionado por los ejecutivos de grandes ligas para investigar acerca de los orígenes del “Juego Nacional Americano”.

La versión de que el juego fue inventado por Doubbleday, quien ganó fama duradera como general de la Unión durante la Guerra Civil, se basó en el dudoso testimonio de Abner Graves, un ingeniero de minas retirado. De hecho, Graves presumía de haber sido testigo presencial del histórico evento. El testimonio de Graves convenció a Albert G. Spalding, antigua estrella del deporte, propietario de un club, famoso magnate de artículos deportivos y ferviente patriota Americano.

Spalding no tuvo dificultades para persuadir a sus colegas para que aceptaran la versión sobre el invento del señor Doubleday. Con la publicación de la versión final del reporte del comité, la leyenda sobre la inmaculada concepción del béisbol comenzó a calar hasta ser parte de la mitología americana. Desde entonces, los historiadores deportivos han contradicho repetida e inútilmente la versión de Doubleday, argumentando que Abner Doubleday nunca visitó a Cooperstown en 1839, que sus diarios no contienen referencia alguna sobre el juego, y que la forma de béisbol que él supuestamente inventó, se parece demasiado al juego según se jugaba poco después de 1900.

De hecho, los historiadores deportivos han recopilado evidencia impresionante mostrando que el béisbol norteamericano, muy lejos de ser una invención independiente, evolucionó a partir de varios juegos de bolas y bates que habían sido jugados en muchas partes del mundo desde el inicio de la historia escrita. Entre muchos precursores del béisbol tomados en cuenta, incluso un juego de bate y pelota de origen ruso llamado lapta fue recientemente sugerido por propagandistas, en los últimos años del imperio soviético. Pero a principios de la colonia hubo varios precursores del béisbol, entre los que se incluyen juegos informales de origen inglés, tales como paddleball, trap ball, one-old-cat, rounders y town ball. Este último fue un juego popular en la Nueva Inglaterra colonial, siendo jugado por adultos y niños con un bate y una pelota en un campo abierto.

Más aún, referencias impresas acerca del “béisbol” en Estados Unidos datan del siglo dieciocho. Entre estas reseñas se encuentra la de Albigence Waldo, un cirujano al servicio de las tropas de Washington en Valley Forge y quien escribió poéticamente acerca de soldados bateando bolas y corriendo bases en su tiempo libre. A principios de la década de 1820, el abuelo del fallecido novelista Samuel Hopkins Adams recordaba en detalle haber jugado “béisbol” en la finca del señor Mumford. De la misma manera, el libro de los deportes de Robin Carver, publicado en 1834, relataba que una versión Americana del rounders llamada “béisbol o goalball” rivalizaba en popularidad con el Cricket entre los Norteamericanos. De hecho, el Cricket jugó un rol en la evolución del béisbol organizado. A partir de este juego británico surgieron los términos “umpires” para los árbitros e “innings” para las entradas, y los primeros reporteros del béisbol, como Henrry Chadwick usaban terminología propia del Cricket, tales como “bateador”, ” jugando de lado” y “excelente fildeo” para describir los juegos en sus primeros tiempos.

De la misma manera, el pionero del béisbol y gran innovador Harry Wright, un profesional del cricket convertido a manager de béisbol, se apoyó fundamentalmente en su experiencia en el cricket para promover el béisbol como un deporte profesional en los Estados Unidos.

Al ser una mezcla evolutiva de juegos informales de bate y pelota y del cricket, que era un juego formal, el béisbol no necesitó de milagros para convertirse en un popular juego de campo norteamericano. En la década de 1840, varias formas de béisbol competían buscando aceptación, incluyendo las versiones populares del deporte jugadas en New York y Massachusetts. El juego al estilo Massachusetts utilizaba un campo de juego de cuatro lados irregulares, con cuatro bases localizadas a distancias fijas, pero asimétricas la una de la otra y la posición del striker o bateador al lado del plato o home. Los defensas o “Scouts” hacían out a los contrarios si atrapaban las bolas de aire o en el primer rebote, o golpeando a un corredor al tirarle la bola. Pero esta dinámica versión del juego fue opacada al final de la década de 1840 por el juego al estilo New York, una versión muy popular diseñada por los miembros del club New York Knickerbocker.

El club Knickerbocker fue organizado en 1845 por un grupo de visionarios caballeros junto a entusiastas del béisbol. Alexander J. Cartwright, fundador y miembro del club fue el inventor de dicha versión del juego. Cartwright diseñó un cuadro en forma de diamante con bases separadas a 90 pies de distancia, un estándar que ha soportado la prueba del tiempo. La distancia del lanzador fue establecida a 45 pies del plato y al lanzador se le requería lanzar la bola por debajo del brazo y sin doblarlo. Se adoptó el reglamento de que 3 strikes fueran out, un bateador también podía ser hecho out cuando un defensa atrapaba la bola de aire o después del primer rebote, o tirando la bola al primera base antes de que el corredor llegase. Entre otras innovaciones, se incluían el equipo de 9 jugadores y el cambio de turno al bate a mitad de la entrada después de tres outs. De modo que la versión de Cartwright se convirtió en el fundamento del juego como lo conocemos hoy. Con los años, se añadieron otras innovaciones, incluyendo el estándar de nueve entradas por juego, cambios en la distancia del lanzador, y así sucesivamente.

Tan pronto fue publicada y propagada por parte de los knickerborkers, la versión New York fue rápidamente adoptada por otros clubes de béisbol que se multiplicaban aceleradamente en el área de New York City y en otras ciudades y pueblos de Norteamérica. En la década de 1850, el auge de los clubes de béisbol y la competencia entre los equipos, sirvieron para satisfacer las necesidades recreativas de los norteamericanos, quienes estaban atrapados en una sociedad de creciente desarrollo urbano. Para la década de 1860, uno de cada seis americanos vivía en ciudades o pueblos, y para ese entonces los periódicos ya estaban cubriendo los juegos y tomando en cuenta la auspiciosa popularidad del béisbol.

Más bien un fenómeno limitado al norte y al Medio Oeste, la fiebre del béisbol, era más palpable en la ciudad de New York donde, en la década de 1850 se estaban jugando partidos “en cada lote disponible dentro de un radio de 10 millas de la ciudad”. Encabezando el boom del béisbol estaban los clubes organizados con oficiales, locales y terrenos de juego. Entre tantos clubes, los knickerbockers se dieron a la tarea de reglamentar el juego fungiendo como árbitros del juego, de sus reglas y su decoro. Dado que no existían ligas ni calendarios de juego, los juegos formales eran arreglados mediante correspondencia entre los secretarios de los clubes, en la década de 1850. Los majestuosos knickerbockers se resistían a tales intrascendencias prefiriendo jugar entre ellos mismos y sin embargo insistiendo en su preeminencia sobre todos los demás clubes.

Pero el dinámico pasatiempo norteamericano no podía estar limitado por reglas y monopolios de caballeros, ni por códigos arbitrarios de amateurs. Para fines de la década de 1850, las victorias y los pronósticos de ingresos en las puertas de entrada se habían convertido en factores más importantes. A medidas que más clubes se abrazaban a estas metas, se ponía mucho mayor énfasis en obtener buenos jugadores no importa cuanto se afectaran los estándares amateurs.

En 1858 los Knickerbockers fueron destronados como los supuestos señores y árbitros del béisbol, por la recién formada Asociación Nacional de Jugadores de Béisbol. Ese año representantes de 25 clubes formaron la Asociación para obtener el propósito ostensible de codificar las reglas y establecer lineamientos para los clubes organizados y la competencia entre equipos. Pero la Asociación se estableció rápidamente como el nuevo árbitro del juego. Entre sus primeras reglas se estableció una caja de picheo y la estandarización de los juegos a nueve entradas. La Asociación también aprobó la práctica de cobrar por la admisión a los juegos y en ese mismo año se dio el hecho de que 1,500 espectadores pagaran $50.00 c/u para observar un juego entre los equipos “todos estrella” de Brooklyn y New York. Aunque la Asociación no estableció una liga o un calendario formal de juegos, su autoridad fue aceptada y duró hasta 1871, cuando fue reemplazada por una organización infuncional llamada la Asociación Nacional de Jugadores Amateur de Béisbol, para diferenciarla de la recién formada Asociación Nacional de Jugadores Profesionales de Béisbol.

Mientras tanto, para 1860 cerca de 60 clubes se habían unido a la primera Asociación Nacional; la mayoría venían del Este y del Medio Oeste, pero varios equipos colegiales se habían incluido también. Para ese entonces la subida de tono de las hostilidades entre el Norte y el Sur era responsable de la ausencia de clubes sureños.

La popularidad del béisbol en Norteamérica estaba en su apogeo cuando estalló la Guerra Civil, pero el Sur fue excluido de la competencia del béisbol de grandes ligas por muchos años. De hecho, uno de los pequeños legados de la guerra entre los estados fue la alineación Este-Oeste de las franquicias del béisbol. Y a pesar de la guerra, que reclamó 600,000 vidas de norteamericanos, el juego se popularizó en todas las secciones del país, a medida que los soldados de ambos ejércitos practicaban el deporte en campamentos y prisiones. Esta infusión de interés en el juego preparó el escenario para un boom del béisbol mucho más grande que barrió el Norte como una ola en la época inmediatamente posterior a la guerra.

Mientras el horror de la guerra se acercaba a su conclusión, la popularidad del béisbol disminuyó un poco en el frente Norte. Aún así, equipos fuertes como los Excelsiors de Brooklyn, los Brooklyn Eckfords y los Brooklyn Atlantics encantaban a los fanáticos por sus competiciones llenas de nervios.

Para la época, el lanzador Jim Creighton de los Excelsiors se convirtió en un héroe popular siendo el líder de su equipo en una gira victoriosa por el Este en 1860. En 1862 y 1863 los Eckfords reclamaban ser el mejor equipo de Norteamérica, y los Brooklyn Atlantics, dirigidos por Dickey Pearce, hacían gala de dos campañas consecutivas sin derrota en 1864 y 1865.

La popularidad del juego entre los soldados que volvían a casa ayudó a inspirar un gran boom del béisbol en la época de pos guerra. Para 1865 el juego era ampliamente conocido como el “Juego Nacional” de Norteamérica, y su creciente popularidad se ponía en evidencia dada la proliferación de clubes organizados. En 1865, 91 clubes se habían unido a la Asociación; el año siguiente la membresía se había elevado hasta casi 200; para 1867 más de 300 clubes se habían enrolado, incluyendo más de un ciento provenientes de ciudades y pueblos del medio Oeste. Cubriendo sus propios gastos el poderoso equipo Los Nacionales de Washington se embarcó en una gira sin precedentes por el medio Oeste en 1867, fueron vencidos en un juego por la novena previamente desconocida Los Rockford (Illinois) Forest City.

Auque el recorrido de los Nacionales sugería que se necesitaba algún tipo de competición organizada, no tuvo éxito en producir reformas tales como una liga organizada o un itinerario fijo de juego. Sin embargo, Frank Queen editor del popular Diario Deportivo New York Clipper tuvo la gran idea de ofrecer premios de Oro anualmente al mejor equipo y a los mejores nueve jugadores. Pero tales evaluaciones eran arbitrarias e inadecuadas. Al mismo tiempo, el estilo de juego continuaba mejorando al final de la década de 1860. Los lanzadores dejaron de ser más que servidores pasivos cuando uno de ellos Arthur “Candy” Cummings, popularizó un rejuego de la muñeca, haciendo un lanzamiento en curva. Y más aún, los defensores adquirieron mayor movilidad, los corredores comenzaron a deslizarse para evitar ser tocados por los defensas, y un cambio en la reglamentación eliminó la regla de que el atrapar la bola después del primer rebote fuera out.

Pero el crecimiento dinámico del béisbol durante la pos guerra hizo confrontar a la débil Asociación Nacional con problemas complejos. El comercialismo rampante era uno de ellos. A medida que más y más clubes cobraban admisión a los juegos, muchos comenzaron a compartir las entradas entre los jugadores. Esta tendencia incrementó la lista de jugadores “Profesionales”, cuya presencia suponía una seria amenaza a la clasificación Amateur de la Asociación. En 1863 los líderes de la Asociación debatían el problema pero vacilaron y permitieron que los profesionales permanecieran siendo miembros.

El año siguiente la Asociación definió a un jugador profesional como aquel que “Juega béisbol por dinero, empleo o para obtener ingresos”. La definición incluía a muchos jugadores, algunos que recibían salarios directamente, o que recibían una proporción de las entradas, que ocupaban empleos que eran otorgados como subterfugio para esconder sus actividades beisbolísticas. Y lo que es más, algunos de los profesionales estaban rompiendo sus contratos por mejores ofertas de otros equipos. Apodados “Revolvers”, estos suponían una amenaza significativa para la autoridad dudosa de la Asociación Nacional.