CAMPAÑAS RECIENTES: LN, 1991-1996


CAMPAÑAS RECIENTES: LN, 1991-1996





En la década recién pasada, cada equipo de la LN se las arregló para ganar su división por lo menos una vez. Pero este estado de situación sin precedentes fracasó en la LN Este cuando en 1991 los Piratasnavegaron sin contratiempos quedando catorce juegos delante del segundo lugar, losCardenales en un año en que no hubo en el Este contendores que jugaran béisbol que pudiera considerarse decente.

Los numeritos de Bobby Bonilla (.302-18-100) y Barry Bonds(.292-25-116), junto al pitcheo de 20-8 del zurdo John Smiley, dieron a los Piratas la oportunidad de vengar su derrota frente a los Rojos en la SCL de 1990.

Durante la pre-temporada los expertos daban a los Rojos, Campeones Mundiales, para repetir en la LN Oeste, jugadores claves como Davis y Rijo salieron por lesiones. Pifias en el fildeo le aseguraron el octavo lugar en la liga a la defensa de los Rojos, además el Staff de lanzadores ocupó el octavo lugar de la liga en efectividad. Como resultado, los Rojos terminaron con récord perdedor. Con los Rojos fuera de contienda, la lucha en el Oeste se convirtió en un pleito de perros entre los Dogers de Los Angeles y los sorprendentesBravos de Atlanta. Ofensivamente los Dodgers fueron reforzados por los Jardineros Darryl Strawberry y Brett Butler. Con esta nueva artillería, los Dodgers dieron la batalla hasta la última semana de la temporada antes de quedar finalmente un juego detrás de Atlanta.

Un equipo sotanero en la contienda del Oeste en 1990, los Bravos pasaron del sótano a primero en una metamorfosis atribuida a la adquisición de Terry Pendleton, quien encabezó a los bateadores de la LN con promedio de .319. Los 22 cuadrangulares y 86 RBI fueron magnificados por el bateo vigoroso de los jardineros Ron Gant y Dave Justice. A ello se suma el pitcheo de los Bravos, encabezado por Tom Glavine (20-8), el jovencito Steve Avery (18-8), y John Smoltz (14-13) con el segundo mejor ERA de la Liga (3.49). Para vencer a los Dodgers, los Bravos se repusieron de la pérdida del jardinero Otis Nixon, suspendido por abuso de drogas y una lesión del segunda base Jeff Treadway. El jardinero Lonnie Smith y el jugador del cuadro Mark Lemke dieron el aporte extra necesario jugando con altura durante la fiera lucha de septiembre.

En la lucha sin cuartel tras el Campeonato de la LN, el zurdo Avery resultó el JMV anotándose dos victorias mientras que Smoltz blanqueó a los Piratas 1-0 en un excitante séptimo partido jugado en Pittsburgh.

Enfrentados a los Mellizos de Minnesota en la Serie Mundial, los Bravos ganaron los tres juegos en su parque inspirados por el oportuno bateo de Lemke. En estos partidos los fanáticos de Atlanta se ganaron la enemistad de los Aborígenes Norteamericanos organizados, quienes protestaban por el ritual “hachazo del Tomahawk” y sus bien orquestados gritos de guerra. A pesar de esto, los Bravos perdieron los cuatro partidos en el Metrodome de Minnesota, incluyendo el juego final cuando el error mental de Smith en el corrido de las bases lo convirtió en el chivo expiatorio de la serie, encargado de espiar la derrota 1-0 de su equipo.

Cuando el equipo de la LN inició las acciones en 1992, los pronósticos daban a los Dodgers y los Metros como los probables campeones divisionales. Estos dos equipos invirtieron abundantemente en el mercado de agentes libres y con nominas sobre los $40 Millones, mostraban las dos nóminas mas abultadas de las Mayores. Por su parte, los Dodgers adquirieron al lastimado jardinero Eric Davis en intercambio con los Rojos pagándole un salario de $3.6 Millones, y adquirieron por casi $4 Millones al agente libre Tom Candiotti, un lanzador de nudillo que jugó la temporada de 1991 con los Azulejos.

Mientras que los Mets negociaron tres jugadores claves con los Reales a cambio del estelar serpentinero Bret Saberhagen y el infielder Bill Pecota, también le arrebataron a los Piratas al versátil agente libre Bobby Bonilla, otorgándole contrato por cinco años valorado en más de $5 Millones por temporada. Para mayor seguridad, los Mets de New York ficharon al primera base Eddie Murray en la agencia libre, contratado por dos años y $7.5 Millones. Pero cuando se asentó el polvo al cierre de la campaña de 1992, los Mets y los Dodgers no eran más que horrendos perdedores. Ambos se quedaron cortos ante unos Astros de baja nómina, que además fueron forzados a jugar la fuera de casa la mayor cantidad de partidos durante décadas debido a la celebración de la convención del Partido Nacional Republicano en Houston. En su peregrinaje durante 28 días y 26 juegos, los Astros lograron 12-14 y terminaron la temporada en .500.

En contraste, los acaudalados Dodgers terminaron 63-99 con el peor récord de las Mayores mientras que los Mets se salvaron del sótano de la LN Este por sólo dos juegos de ventaja sobre los Phillies. Los Dodgersfueron maniatados por las lesiones de Davis y Strawberry, quienes se combinaron para sólo 10 cuadrangulares y 57 RBI mientras que la lesión de Saberhagen inutilizó a los Mets.

Dave JusticeDave Justice

Cuando los Plutócratas pasaron a ser inofensivos, el resultado pareció casi inalterado con relación al fin de la temporada anterior en ambas divisiones de la LN. En el Este los Piratas se repusieron de la fuga de Bonilla para tomar el liderazgo temprano y montar una ofensiva equilibrada que les dio 96 victorias, suficientes para diluir una cacería en septiembre por parte de Montreal, que terminó ocho juegos detrás. Repitiendo como campeones divisionales, los Piratas ocuparon el tercer lugar en los encasillados de bateo y pitcheo, encabezados por el bateo de Don Slaught (.345-4-37, a media capacidad), y los dignos jardineros Andy Van Slyke (.324-14-89) y Barry Bonds (.311-34-103). Van Slyke fue segundo entre los bateadores de la liga y Bonds, con bateo endiablado durante la embestida, fue segundo en cuadrangulares, además de estafarse 39 bases. Sumemos a esto un Guante de Oro a ambos por su defensa.

Mientras tanto en el Oeste, Atlanta acumuló récord de 98-64, el mejor de las Mayores. Al obtener su segunda victoria seguida en el Oeste, los Bravos contaron con el mejor cuerpo de lanzadores de la Liga, (ERA de 3.14). Los Bravos encabezaron la Liga en vuelacercas (138). El tercera base Pendleton (.311-21-105) y el jardinero Otis Nixon (294-2-22, con 41 bases estafadas) fueron los mejores al bate. El jardinero a medio tiempo Deion Sanders(304-8-28), quien además jugaba como trasero defensivo estelar con los Atlanta Falcons en la National Football League apareció como estrella en ascenso, pero su doble empleo como atleta profesional levantó dudas sobre su futuro. De hecho, fue una lesión en el football el año anterior lo que había terminado con la también promisoria carrera de Bo Jackson.

En una estremecedora repetición del duelo de 1991 por el campeonato de la LN, los Bravos tomaron ventaja 3 juegos a uno, para luego tener que defenderse de una ofensiva sin tregua de los Piratas. En el juego final en Atlanta, perdiendo 2-0 en el noveno, los Bravos escenificaron una rebelión histórica. El batazo ganador fue aportado por el novato emergente Francisco Cabrera, quien sólo habia tenido diez turnos al bate en la temporada regular. Su sencillo con dos “out” en la novena entrada impulsó las carreras del empate y la victoria dándole a los Bravos otra oportunidad para buscar la Corona en Serie Mundial.

Los Bravos ganaron el partido inaugural en su casa, pero perdieron la noche siguiente. Perdieron además los dos juegos en Toronto. Estas últimas dos derrotas extendieron a seis la racha de derrotas jugando bajo techo en partidos de Series Mundiales. Abajo tres juegos a uno, los Bravos siguieron con vida cuando Lonnie Smith, culpado de la derrota en 1991, disparó un Grand Slam (cuadrangular con las bases llenas) para asegurar la victoria 7-2. Esa victoria en parque techado envió a los Bravos de vuelta a Atlanta donde los bulliciosos fanáticos, blandieron en vano sus “hachas Tomahawk” tratando de insuflar fuerzas para el regreso de su equipo. Pero después de revelarse en la novena entrada del sexto partido para mantenerse con vida, finalmente perdieron por una carrera en el episodio numero 11, convirtiéndose así en la primera novena en perder Series Mundiales consecutivas desde 1978. Y por segundo año consecutivo los Nativos Norteamericanos gozaban y se burlaban del resultado.

La recién expandida Liga Nacional, ahora con 14 equipos, tuvo un éxito rotundo de asistencia en 1993. Los dos recién llegados, Marlins de la Florida y Rockies de Colorado arrancaron muy bien, pues los Rockies establecieron un récord de asistencia de todos los tiempos para las Mayores. Jugando ante una concurrencia de 4,483,350 fanáticos en el ‘Mile High Stadium’ en Denver. Y para mejorar las cosas, ambas novenas jugaron mejor de lo esperado, con récord de 64-98 en el Este de la liga Nacional los Marlins quedaron cinco juegos delante de los inquilinos del sótano, los Mets de New York, mientras que en el Oeste los Rockies eclipsaron por seis juegos a los lastimeros dueños del Sótano, los Padres de San Diego.

Los acicalados Rockies también contribuyeron a la erupción del bateo en la Liga Nacional cuando el inicialista Andres Galarraga promedió .37, la mejor cifra de las Mayores. El título de Galarraga fue el primero ganado por un venezolano en las Mayores. Muchos atribuyeron el alto promedio de .273, tercero en la Liga, al aire poco denso en el ‘Mile High Stadium’ de Colorado. Si fue así, esto benefició también a los equipos visitantes pues los serpentineros de los Rockies sufrieron el peor ERA en las Mayores.

Por todas partes en la LN los toleteros contribuyeron pródigamente con la explosión ofensiva. Aunque los bombarderos de la Liga Americana cañonearon 2,074 vuelacercas frente a los 1,956 de la Liga Nacional, esta última subió casi 700 con relación al 1992, mientras que la producción de la Liga Americana (ya sin la ventaja de dos equipos extras), sólo subió en 300 cuadrangulares con respecto a la de 1992. El jardinero de San Francisco Bobby Bonds empató en el liderato de aldabonazos con 46 vuelacercas. En la Liga Nacional David Justice de Atlanta disparó 40 y cuatro jugadores, incluyendo al receptor novato de los Dodgers, Mike Piazza, dispararon por lo menos 35 cada uno.

A mediados de septiembre, en el segundo juego de una doble cartelera frente a Cincinnati, el jardinero Mark Whiten de los Cardenales despachó cuatro vuelacercas para convertirse en apenas el décimo segundo en realizar esta proeza. Pero ninguno de los antecesores acompañó su proeza con la producción de 12 carreras en adición a los cuatro cañonazos. Semanas antes en una explosiva racha de seis juegos, Bill Plantier de los Padres de San Diego disparó cinco vuelacercas y remolcó 18 carreras. Un cañonazo de Plantier remolcador de tres carreras, ayudó a San Diego a establecer un récord moderno al anotar 13 carreras con su ofensiva en el mismo primer episodio.

Otro punto luminoso fue establecido a principios de abril, cuando el soberbio Lee Smith, el añejo lanzador de los Cardenales se anotó su salvado número 385 de paso estableciendo un récord de todos los tiempos.

La temporada de 1993 produjo una de las persecuciones más dramáticas en la historia de la División Oeste. La Carrera enfrentó a los dos equipos más ganadores de las Mayores, con más de cien victorias cada uno, cuando los Bravos hostigaron a los Gigantes de San Francisco hasta el último juego de la temporada. Desde 1942, cuando los Dodgers y Cardenales montaron semejante contienda no se había visto nada parecido.

Greg MadduxGreg Maddux

Cada uno de estos equilibrados competidores se había fortalecido basándose en la agencia libre. En busca de su tercer pennant, losBravos de Atlanta añadieron al ganador del Cy Young Greg Maddux a un cuerpo de abridores que era ya el mejor de las Mayores. Pero los Gigantes arrebataron al jardinero Barry Bonds a los Piratas, añadiendo al dos veces jugador más valioso, a su formidable ofensiva.

El jugador mejor pagado de las Mayores, Bonds superó su aporte de 1992 con .336 al bate encabezando los encasillados de cuadrangulares (46), RBI (123). Inspirado por la presencia de Bonds en la Antesala, Mark Williams se repuso consiguiendo .294-38-110, el defensor de la segunda Robby Thompson produjo .312-19-65. Con tal respaldo, los lanzadores abridores John Burkett y Bill Swift ganaron 43 y perdieron 15 encabezando una rotación abridora por demás inestable, que recibió ayuda del relevista Rod Beck quien salvó 48. A pesar de las debilidades de sus lanzadores, los Gigantes se adueñaron de la cima en el Oeste el once de Mayo manteniéndose en esa posición 123 días. De hecho, todavía el 22 de julio los Gigantes mantenían 10 juegos de ventaja, con el equipo jugando para 30-22 después del receso del Juego de Estrellas.

Superados la mayor parte de la temporada, los Bravos montaron una memorable contraofensiva jugando para 41-14 después del Juego de Estrellas. El protagonista fue el cuerpo de lanzadores con la excepción de John Smoltz, quien redujo a 15-11. Los superbos lanzadores de Atlanta se pusieron a la altura de sus salarios, Maddux logró récord de 20-10 ERA 2.36 para ganar su segundo premio Cy Young, Glavine se fue con 22-6 y Avery 18-8.

La chispa ofensiva de los Bravos se debió a la adquisición del inicialista Fred McGriff proveniente de los Padres el 20 de Julio. Con sus .291-37-101 al bate, McGriff reforzó la ofensiva de los jardineros de poder David Justice (40-120) y Ron Gant (30-117), y del tercera base Terry Pendleton (17-84), conjuntamente el veloz jardinero central Otis Nixon se estafó 47 bases.

El doce de Septiembre los Bravos pasaron a la primera posición, pero los Gigantes se repusieron dos veces empatando las acciones. Los dos equipos estaban empatados el día de clausura, pero los Bravos derrotaron a los Rockies en casa, mientras que los Dodgers derrotaron a su visita, los Gigantes. Los Bravos les ganaron los trece partidos a los Rockies, para convertirse en el primer equipo en la LN que durante este siglo barriera a su oponente en todos los juegos de la temporada regular. Con esta victoria por un juego, los Bravos ganaron 104 partidos; quizá sirva de consuelo a los Gigantes saber que ningún otro equipo de las Mayores pasó de 103 ganados.

Mientras Gigantes y Bravos se disputaban el Oeste, los Phillies de Philadelphia se repusieron de haber terminado en el sótano en 1992 para comandar las acciones en el Este. Siendo un equipo de agentes libres, ensamblado por el Gerente General Lee Thomas y timoneado por el ducho manager Jim Fregosi. Durante todo el invierno los Phillies siguieron la ruta de la agencia libre para adquirir jugadores baratos, como los jardineros Jim Einsenreich, Pete Incaviglia y Milt Thompson, junto al lanzador Danny Jackson. Estas adquisiciones, sumadas a la sólida moral del equipo, fueron los ingredientes necesarios para su renacer.

Haciéndose del liderazgo bien temprano, el equipo nunca estuvo a la saga. En Julio hubo amenazas por parte de los Cardenales, pero para el 29 de Agosto ya los Phillies estaban 14.5 juegos al frente. Pero cuando Felipe Alou y sus jovencitos Expos de Montreal ganaron 18 de 20 partidos cortando la diferencia a cinco juegos, el espectro del colapso de los Phillies de 1964 se levantó para atemorizar a los Phillies de 1993. El fuerte pitcheo del novato de los Expos Kirk Ruethers, con la ayuda de Denny Martinez, Ken Hill y Jeff Fassero encabezó la embestida, pero los Phillies se mantuvieron ganando 97 juegos. Quedaron tres juegos al frente.

Los Phillies promediaron .274, la segunda mejor marca en la liga. El jardinero Lenny Dykstra encabezó la ofensiva promediando .305 y encabezando la Liga con 194 hits, carreras anotadas (143) Y Bases por bolas (129) y el primera base John Kruk(326-7-54). Los 24 vuelacercas de Darren Daulton remolcaron 100 carreras, el tercera base Dave Hollins bateó .273-18-93, y el jovencito paracorto Kevin Stocker bateó .324 después de ser subidos a mitad de campaña.

Tony Gwynn

Tony Gwynn

Obviamente el talón de Aquiles de los Phillies era su cuerpo monticular, cuyo ERA de 3.95 era peor que el de los Bravos, Gigantes y Expos. Los abridores Tom Greene (16-4), Curt Schilling (16-7), Terry Mulholland (12-9) y Jackson (12-11) recibieron el apoyo de un bullpen poco confiable. De hecho, el cerrador principal, Mitch “el Salvage” Williams, salvó 43 partidos con ERA de 3.34, pero sus compañeros de equipo y los fanáticos veían cada una de sus salidas como una aventura digna de comerse las uñas.

Al cantar playball en la SCLN, los poderosos Bravos eran los grandes favoritos para pasar el rolo a unosPhillies miserables, cuyo último canto de victoria se escuchó en un lejano 1983 cuando ganaron el pennant. Jugando en su casa, los Phillies ganaron el juego inaugural por la mínima; pero los Bravos ripostaron destrozándolos en los dos juegos siguientes. Al frente dos juegos a uno, los Bravos buscaban acabar la serie frente a sus propios fanáticos, quienes persistían en utilizar su desagradable grito de guerra junto a su famoso “golpe Tomahawk”. Pero los Phillies consiguieron ganar los dos partidos siguientes, ambos por una sola carrera. En la segunda de estas victorias, el serpentinero de los Phillies Curt Schilling coqueteaba con una blanqueada 3-0 entrando en el noveno episodio. Así las cosas, los Bravos reaccionaron empatando las acciones frente al relevo del “Salvaje” Williams. Pero en el décimo, los Phillies perseveraron, ganando con cuadrangular de “Dude” Dykstra y un cierre dramático por la vía del ponche realizado por el relevista entrado en años Larry Andersen.

Al frente tres juegos a dos, los Phillies encantaron a una concurrencia de 62,000 fanáticos asegurando el pennant con victoria 6-3. El insólito triunfo de los Phillies marcó el primer caso en la historia de las Mayores en que dos equipos, cada cual ganando mas de 100 juegos en la temporada regular, no logran ganar el pennant. Y para los aturdidos Bravos, este fue el tercer año seguido en que de un embarazo gigante nacía un natimuerto.

La temporada de 1994 debería ser recordada por haberse iniciado el controversial sistema de “wild card”. Sin embargo, el 1994 será recordado por siempre debido a “La Huelga”.

Cuando la temporada terminó a destiempo el 12 de agosto de 1994, las tres divisiones de la LN fueron ganadas por el Manager del Año en la LN Felipe Alou y sus Expos de Montreal (LN-Este), Dave Johnson y susRojos de Cincinnati (LN-Central) y Tommy Lasorda con sus Dodgers de Los Angeles (LN- Oeste). La Posición de “wild card” le hubiese correspondido a Bobby Cox y sus campeones defensores de la LN, Los Bravos de Atlanta.

Una vez más los Epos (74-40, .649), que nunca han ganado un pennant de la LN, fueron perjudicados por un paro de labores. Los mejores al bate por Motreal fueron Moisés Alou (.339) y Larry Walker (.322). LosExpos de Montreal presentaron el mejor ERA del circuito, 3.56, sobresaliendo Ken Hill (16-5 máximo ganador de la liga con 16), Jeff Fassero (ERA 2.99), Pedro Martinez (11-5) y John Wetteland (25 juegos salvados).

Al detenerse las acciones en la División Central de la LN Cincinnati (66-48, .579) aventajaba a Houston por sólo medio juego. Los Rojos tenían el mejor promedio ofensivo de la Liga, .286. Los máximos bateadores de Cincinnati eran Hall Morris (.355), Bret Boone (.320), y Kevin Mitchel (30 HR, .326). José Rijo (9-6, 3.08) encabezaba a los lanzadores Rojos.

Aunque mediocres, los Dodgers (58-45, .509) superaron a los Gigantes en la debilitada división Oeste de la LN. El Novato del Año Raul Mondesí (.306), Bret Butler (.311, 27 estafas), Mike Piazza (.329, 24 HR) y Ramón Martínez ayudaron a poner los Dodgers en el carril ganador.

Los Bravos de Atlanta ( 68-46, .596) sólo habrían calificado para un hipotético puesto como “comodín” en 1994 aunque Greg Maddux (16-6) ganó su tercer premio Cy Young y Fred McGriff (34 HR, 94 RBI, .318) marcó el ritmo de bateo.

La temporada de 1995, recortada a 144 partidos, sí tuvo series de post temporada. Las tres divisiones de la LN fueron capturadas por Bobby Cox y los Bravos de Atlanta (NL-Este), Davey Johnson con los Rojos de Cincinnati (NL-Central) y Tommy Lasorda y susDodgers de Los Angeles (LN Oeste). El “wild Card” habría de quedar en manos del Manager del Año, Don Baylos y sus poderosos Rockies de Colorado.

Fred McGriffFred McGriff

Los Bravos (90-54, .625) sacaron 21 juegos de ventaja a los Mets y Phillies camino al cuarto premio Cy Young seguido de Greg Maddux (19-2, 1.63 ERA). Atlanta obtuvo el mejor ERA de la Liga con la ayuda adicional de Tom Glavine (16-7, 3.05), John Smoltz (12-7, 3.18) y Mark Wholers (25 salvados 2.09). La ofensiva de Atlanta fue comandada por Javier López (.315), Ryan Klesko (.310), Fred McGriff (27 HR, 97 RBI) y el gran prospecto Chipper Jones (23 HR, 86 RBI).

El paracorto y Jugador Más Valioso de la LN, Barry Larkin (15 HR, 66RBI, 51 estafas, .319) encabezó a los Rojos con la ayuda de Pete Schourek (18-7, 3.22) dejado libre por los Mets, Reggie Sanders (.306, 99 RBI, 36 estafas), John Smiley (12-5, 3.46) y Jeff Brantley (28 salvamentos). A pesar de ganar el pennant, los Rojos reemplazaron al manager Davey Johnson nombrando a Ray Knight al final de la temporada.

Los Dodgers y Rockies se disputaron el dominio de la LN Oeste, venciendo los Dodgers (78-66, 542) finalmente por un juego. El Novato del Año Hideo Nomo (13-6, 2.54) se encargó de aportar la chispa en el Dodger Stadium, encabezando la liga con 236 ponchados e iniciando el Juego de Estrellas de 1995. Sobresalieron además, Ramón Martinez (17-7), Ismael Valdés ((13-11), Mike Piazza (32 HR, .346) y Eric Karros (.298, 105 RBI)

Los Rockies Inauguraron el Coors Field en 1995 y los bateadores lo celebraron encabezando la Liga en vuelacercas (200), promedio (.282) y carreras anotadas (785). Particularmente encantado de jugar en atmósfera menos densa estaban Dante Bichette (.340, líder de la Liga con 40 HR y 128 RBI), Andrés Galarraga (31 HR, 106), Vinny Castilla (.309, 32, 90) y Larry Walker (.306, 36 HR, 101 RBI). Cuando los Rockies aseguraron el “comodín” de la Nacional con sólo tres años en el negocio se convirtieron en el primer equipo en llegar a la post temporada en tan corto tiempo.

Ambas series divisionales se caracterizaron por las palizas, Cincinnati humilló a Los Angeles en tres juegos sobreanotándolos 22-7, y Atlanta sólo necesitó cuatro partidos para disponer de Colorado.

La SCLN entre Atlanta y Cincinnati tampoco fue emocionante. A pesar de jugar entradas extras en los dos primeros partidos, los Bravos arrollaron a los Rojos en cuatro juegos, la primera barrida en la SCLN desde 1982. El Juego Tres permaneció en blanco hasta la sexta entrada, cuando el receptor Charlie O´Brien despachó un cuadrangular de tres carreras. El Cuarto Juego fue ganado por Atlanta 6-0 por blanqueada de cuatro hits de Steve Avery.

Reapareciendo después del receso de 1994, la Serie Mundial de 1995 enfrentó al fuerte bateo de los Indios con la Artillería de los Bravos de Atlanta. Anulados por el superbo staff de lanzadores de la Bravos, los Indios conectaron un solo hit en el último juego, cayendo frente a los Bravos en cuatro partidos.

Las carreras divisionales de 1996 terminaron con Atlanta ganando otra vez en el Este mientras que los sorprendentes Cardenales de San Luis ganaron la División Central y los Padres de San Diego ganaron el “wild card”, imponiéndose milagrosamente a los Dodgers en el Oeste.

Los Bravos (96-66, 593) quedaron ocho juegos delante de los Expos con el as del montículo John Smoltz (24-8, 2.94, líder de la liga en ponchados con 276) ganando el premio Cy Young. El ERA de los Bravos fue de 3.52, superado sólo por los Dodgers y el promedio al bate de .269 con 197 vuelacercas sólo fue superado por Colorado, equipo de fuerte bateo pero pobre pitcheo. Los veteranos lanzadores Tom Glavine (15-10, 2.98), Greg Maddux (15-10, 2.72) y el relevista Mark Wholers (39 Salvamentos) encabezaron el cuerpo monticular mientras que Fred McGriff (.295-28-107), Chipper Jones (.309-30-100) y Javier López (.282-23-69) marcaron el paso a los bateadores. Cuando Dave Justice sucumbió debido a las lesiones, un par de novatos, Jermaine Dye y Andrew Jones de 19 años, suplieron la deficiencia.

En la lucha por el título de la División Central los seguidores del juego se sorprendieron al ver a los Cardenales de San Luis revivir gracias al manejo del timonel Tony La Russa, logrando finalizar con récord de 88-74, .543, seis juegos frente a los sobredimensionados Astros de Houston, y siete juegos al frente de los campeones defensores, los Rojos de Cincinnati. (81-81, .500). Un cañoneo ofensivo de .266, la tercera mejor de la LN, 142 vuelacercas corrigió el pecaminoso ERA de 3.95. Los lanzadores de los Cardenales tuvieron como guías a Andy Benes (18-6, 3.83), Todd Stottlemyre (14-11, 3.87), Donovan Osborne (13-9, 3.53) y el hermano menor de Benes, Alan (13-10, 4.90). Protegiendo a los abridores estaba a sus 42 años Dennis Eckersley (30 salvamentos) y el veterano preparador Rick Honeycutt (61 apariciones, 2.85 ERA).

En el Oeste los Padres de San Diego (91-71, .562) volvieron a la vida, sacando un juego de ventaja a los Dodgers mediante barrida en los tres últimos juegos en el Dodger Stadium, ganando de paso el “wild card”. El promedio al bate de .265 y los 147 vuelacercas de los Padres los colocaban en el sexto lugar de la LN, pero el cuerpo de lanzadores (3.72) fue el tercero. Joey Hamilton (15-9, 4.17), Fernando Valenzuela (13-8, 3.62) y Andy Ashby (9-5, 3.23) encabezaron a los abridores que recibieron apoyo del relevista Trevor Hoffman (42 salvamentos, 2.25). Los mejores Padres al Bate fueron el veterano Tony Gwynn quien ganó su séptima corona de la LN con promedio de .353, Ken Camminiti (.326-40-130) y Charley Finley (.298-30-95).

Los costosos e ineficaces Dodgers, con un cuerpo monticular (ERA 3.46) de mejor efectividad en la Mayores, batearon además .252 disparando 150 vuelacercas. Los abridores Hideo Nomo (18-11, 319), Ismael Valdés (15-7, 3.32) y Ramón Martínez (15-6, 3.42) junto al relevista Todd Worrel (44 Salvados) encabezaron el staff de lanzadores. Mike Piazza (.336-18-105), Raul Mondesí (.297-24-88), Eric Karros (.260-34-111) y el novato Todd Hollansdsworth motorizaron la ofensiva.

Hubo algo extraño en los resultados de la LN en las series eliminatorias de 1995, cuando los dos ganadores despacharon a sus rivales en tres juegos de anotación relativamente baja. En el enfrentamiento entre los Cardenales y Padres, campeones Centrales y Occidentales respectivamente, los Cardenales dueños de Casa ganaron el juego de apertura 3-1 y la siguiente salida 5-4 con el sólido pitcheo relevista de Honeycutt y Eckersley. El veterano cerrador Eckersley no permitió anotaciones rumbo a salvar los tres partidos, y sus compañeros aseguraron el triunfo en San Diego cuando los Cardenales explotaron con dos carreras en el noveno episodio finiquitando la serie con victoria 7-5.

Mientras que las carreras fueron aun más escasas en el enfrentamiento entre los campeones del Este Bravos de Atlanta y el “comodín” Dodgers de Los Angeles. Ese duelo entre los mejores cuerpos monticulares de las Mayores vió a los serpentineros de los Dodgers permitir sólo 10 carreras, pero los lanzadores Bravos los superaron al permitir sólo tres carreras limpias. El cuadrangular del receptor Javier López en el noveno episodio contribuyó al triunfo de Smoltz en el juego de Apertura en Los Angeles con anotación 2-1. Y después que Maddux ganó el segundo 3-2, el cuadrangular de Chipper Jones impulsador de dos carreras a costillas de Hideo Nomo dio la victoria a los Bravos 5-2 para completar la barrida. En conjunto los Bravos batearon para .180 y los Dodgers promediaron .147. Los Dodgers sufrieron la ignominia de haber sido barridos en dos apariciones consecutivas en la serie.

Con ambos contendores viniendo de barrer 3-0 a sus oponentes, los Cardenales y Bravos se enfrentaron en una serie de siete juegos por el campeonato de la Nacional. Las hostilidades comenzaron en Atlanta donde los Bravos tomaron el juego inaugural pero perdieron la siguiente salida 9-3 cuando los Cardenales visitantes arrollaron a Maddux. La suerte de Atlanta empeoró cuando las hostilidades se movieron al Busch Stadium y los Cardenales ganaron los dos siguientes para irse al frente 3-1. Pero aunque ningún equipo se había repuesto de similar déficit, los aguerridos Bravos respondieron con una descomunal explosión de carreras. Los Bravos barrieron los tres juegos siguientes con anotaciones 14-0, 3-1, y 15-0 apoyados en 46 hits para coronarse campeones de la LN.

Con sus bates aun encendidos, los Bravos invadieron el Yankee Stadium y abrieron la Serie Mundial arrollando a los Yankees 12-1 y 4-0. El derrumbe llegó cuando este “equipo de la década” perdió los cuatro partidos siguientes, incluyendo los tres jugados en Atlanta. Cuando los Bravos se movieron a su nuevo parque en 1997 (el Estadio Olimpico), llevaron tras ellos el triste legado de haber perdido tres de las cuatro Series Mundiales en que participaron desde 1991.