CAMPAÑAS RECIENTES: LA, 1991-1996


CAMPAÑAS RECIENTES: LA, 1991-1996





Mientras los equipos de la LA se preparaban para la campaña de 1991, la mente de muchos jugadores y oficiales estaba ocupada por los frustrantes antecedentes de las Series Mundiales. El Este de la LA solo había dado un pennant en los últimos 6 años y era tradicionalmente débil. En 1991 Toronto ganó por 7 juegos sobre los Tigres y los Red Sox, quienes empataron en segundo con récords idénticos de 84-78, mientras el resto de los equipos del Este tuvieron récords perdedores.

Al adueñarse de su tercer pennant de división desde 1985, los Azulejos atrajeron la cifra récord de 4 millones a su climatizado estadio SkyDome. Combinado con una asistencia récord en el nuevo Comiskey Park de Chicago, estas multitudes permitieron a la LA establecer una marca de asistencia de todos los tiempos en el deporte profesional en 1991 (más de 32 millones). Lo que vieron los fanáticos de Toronto fue un inmejorable cuerpo monticular de sólidos abridores apoyado por un relevo que obtuvo el mejor número de salvamentos (60) en la liga. A la ofensiva, Toronto quedó séptimo en bateo y octavo en homeruns, pero el joven segunda base Roberto Alomar jugó para .259-9-69 y el jardinero Joe Carter, adquirido recientemente igual que Alomar en un cambio con San Diego, guió el equipo con 33 homeruns y 108 carreras anotadas.

Los candidatos de la LA para la Serie Mundial, brillaban mal en la sólida división Oeste, donde todos los equipos jugaron sobre .500 y donde los fanáticos presenciaban hazañas como las de Rickey Henderson estableciendo una nueva marca de bases robadas y a Nolan Ryan lanzando su récord de juegos sin hits. Grandes favoritos para repetir como campeones de división, los Atléticos de Oakland del manager Tony Larussa quedaron en cuarto lugar a 11 juegos de la primera posición. Este vacío de poder fue aprovechado por los Minnessota Twins, quienes se enfrentaron a los Bravos del Oeste de la LN, moviéndose del último al primero en una temporada, una hazaña sin precedentes.

Don Mattingly

Don Mattingly

La restauración de los Mellizos se debió a acertadas adquisiciones del gerente general Andy MacPhail (un nieto del innovador Larry MacPhail) en el mercado de agentes libres. Entre estas adquisiciones, MacPhail consiguió al entrado en años agente libre, el lanzador Jack Morris, quien firmó un contrato con bonos de incentivo que le llevó a ganar $3.8 millones esa temporada; también enroló al agente libre tercera base Mike Pagliarulo. Ambas adquisiciones dieron resultados, ya que Pagliarulo bateó .279 en 121 juegos mientras que Morris lanzó 247 entradas con récord de 18-12.

Apoyando a Morris estaba el segundo año Scott Erickson (20-8) y el cesante de los Mets Kevin Tapani (16-9), mientras que otro ex Met, Rick Aguilera, emergió como as de relevo del equipo (42 salvados). Ofensivamente, los Mellizos batearon .280 para encabezar la liga y pegaron 140 vuelacercas. El jardinero Kirby Puckett (.316-15-69) encabezó el ataque junto al novato del año, el segunda base Chuck Knoblauch, quien jugaba su primera temporada fuera de Texas A&M, y bateo .281. Los Twins resistieron una embestida de Chicago White Sox y ganaron por 8 juegos.

En la Serie del Campeonato de la Liga, los Mellizos se sacudieron de una derrota inicial para ganar convincentemente en 5 juegos con un formidable bateo de Puckett, .492-2-6. La victoria preparó el escenario para una de las Series Mundiales más dramáticas de la historia reciente. Jugando en casa, en su techado Metrodome, los Mellizos ganaron los primeros dos juegos, pero perdieron los tres siguientes en un despertar de los Bravos. De regreso a casa, los Mellizos empataron la serie con una victoria 4-3 y se adjudicaron el título mundial la noche siguiente con una emocionante victoria de Jack Morris 1-0 en 10 entradas.

Albert Belle

Albert Belle

En 1992 la campaña comenzó y los Mellizos daban todas las señales de que repetirían su éxito anterior. Tomando un temprano liderato en el Oeste de la LA, siguieron encabezando las mayores en bateo (.277) con Puckett bateando .329 para quedar segundo en la LA. Pero a finales de Julio, los Atléticos de Oakland en un resurgir, barrieron a los Mellizos en el Metrodome y tomaron un liderato que nunca cedieron. Al final de la temporada, los Atléticos registraban un récord de 96-66 con los Mellizos a 6 juegos detrás, seguidos de White Sox en tercer lugar.

El retorno de Oakland a la cima se produjo cuando Mark McGwire recuperó su forma. El gran toletero conectó 42 vuelacercas y fue líder de la liga en slugging. Colectivamente, los Atléticos solo batearon .258 con 142 cuadrangulares, pero el trabajo más decisivo fue el del cuerpo monticular, el cual quedó cuarto en la liga con una efectividad de 3.73. Mike Moore (17-12), Dave Stewart (12-10) y Ron Darling (15-10) encabezaron a los lanzadores. Pero el principal recurso del club era el sin igual as de relevo Dennis Eckersley (51 salvados, efectividad de 1.91 y premio Cy Young)

Mientras los Atléticos imponían su hegemonía en el Oeste de la LA, ningún equipo del Este pudo despojar a los Azulejos del primer puesto. Una vez más los fanáticos apoyaron a su equipo con una asistencia de más de 4 millones.

Al tiempo que se adjudicaba su tercer título del Este de la LA desde que asumió el puesto en 1989, el manager Cito Gaston llevó a sus hombres a medirse contra los Atléticos que terminaron con récord 96-66 y venían de obtener una victoria en 4 juegos ante los Cerveceros de Milwaukee. Con una nómina que ocupaba el tercer lugar entre las más altas de las mayores, los Azulejos firmaron a dos agentes libres, el bateador designado Dave Winfield y el lanzador Jack Morris, el héroe de los Mellizos en 1990. Morris se convirtió en el lanzador más ganador de la LA esa temporada. Con 21-6 Juan Guzmán se recuperó de una lesión para alcanzar 16-5-2.64, y Todd Stottlemyre ganó 12 partidos.

Jose CansecoJose Canseco

Al igual que los Atléticos, los Azulejos dependían principalmente de sus relevistas, con Tom Henke salvando 34 juegos. A la ofensiva, el fornido Winfield bateó 290-26-108 y el jardinero Joe Carter añadió 34 cuadrangulares y 119 carreras empujadas. Pero se necesitaba aún más ayuda y los Azulejos adquirieron al as de picheo Dave Cone, en un cambio con los Mets al final de la temporada; en la recta final en Septiembre, Cone obtuvo 4 victorias.

Jugando en la SCL, los Azulejos se repusieron de una derrota en el primer juego a manos del campeón del Oeste de la LA Atléticos de Oakland y avasallaron a sus rivales ganando cuatro de los siguientes cinco juegos. La victoria convirtió a los Azulejos en el primer equipo extranjero en ganar una serie de grandes ligas y a Gaston en el primer manager negro en conseguir un pennant en grandes ligas.

Las multitudes llenaron el SkyDome a toda capacidad cuando los Azulejos regresaron a su hogar luego de dividir honores en los primeros dos juegos que se jugaron en Atlanta. Por diferencia de una sola carrera, los Azulejos ganaron los dos juegos siguientes para tomar ventaja 3-1 en la Serie. Pero los Bravos explotaron a Morris, quien había perdido sus 4 salidas en la postemporada, obligando de este modo a regresar la serie a Atlanta. Allí, en un partido que se extendió a 11 entradas, en una victoria 4-3 en la que Winfield empujó las carreras ganadoras con un doble, los Azulejos se convirtieron en el primer equipo de grandes ligas con sede en el extranjero, que ha ganado una Serie Mundial.

Carlos BaergaCarlos Baerga

La temporada de 1993 empezó con todos los planteles de los equipos de la LN afectados por la expansión de la liga nacional a 14 equipos. Por primera vez, los equipos de ambas ligas compartieron el botín ($190 millones) pagado por los nuevos equipos de expansión de la LN, al tiempo que cedieron jugadores en el draft de expansión para completar el staff. Unido a una intensa actividad en el mercado de agentes libres, la oleada hizo que alrededor de 250 jugadores cambiaran de equipo, este fue el cambio más grande en una temporada en toda la historia de las ligas mayores.

La distribución de talento diezmó los cuerpos monticulares y contribuyó a la explosión del bateo que sobrepasó a la de 1987 y tuvo algunos destacados haciendo comparaciones con la explosiva campaña de 1930 o la tristemente recordada temporada de 1893. Algunos lanzadores vivieron una época de terror en 1993, ya que algunos promedios de efectividad se elevaron hasta 4.00 y las blanqueadas disminuyeron en más de cien.

Lo Indios de Cleveland fueron afectados de manera especial, pues perdieron a dos lanzadores en un accidente de botes en la pretemporada. Para los bateadores, sin embargo, aquello era una fiesta, ya que los promedios de colectivo de las mayores se elevaron hasta .266 (10 puntos más que los de 1992); 16 toleteros conectaron 30 o más cuadrangulares y otros cinco engarzaron 40 o más. Alrededor de 30 jugadores empujaron 100 o más carreras, una cifra no igualada desde la campaña de 1930. El hecho de que la Liga Americana superara otra vez a la Liga Nacional en bateo y producción de homeruns, se debió a que habían madurado algunas nacientes estrellas como Ken Griffey, Jr. De Seattle, Juan González de Texas, Travis Fryman de Detroit, John Olerud y Roberto Alomar de Toronto, Carlos Baerga de Cleveland y Frank Thomas de Chicago.

La temporada de 1993 puso a prueba la capacidad de los campeones defensores Azulejos de Toronto, ganadores de tres de los últimos cuatro títulos de la LA. La agencia libre privó a los Azulejos de Candy Maldonado, de los lanzadores Tom Henke y Jimmy Key y del jardinero Dave Winfield, quien conectó su imparable número 3,000 con los Mellizos de Minnesota.

Para llenar estos huecos, los Azulejos firmaron un par de veteranos agentes libres, adquiriendo a Paul Molitor desde los Cerveceros como bateador designado y al lanzador Dave Stewart desde los Atléticos. Como ayuda adicional, a principios de temporada el paracorto Tony Fernández fue traído de los Mets y en la recta final Rickey Henderson fue adquirido desde los Atléticos. Con el joven primera base John Olerud bateando .400 durante Agosto y eventualmente encabezando la liga con marca de .363, con Molitor bateando .332 y líder en hits y el segunda base Roberto Alomar bateando .326, los Azulejos tuvieron a los tres mejores bateadores de la liga. Era una hazaña que ningún otro equipo de grandes ligas había logrado desde 1893.

La ofensiva de los Azulejos tuvo un promedio de bateo colectivo de .278 con 159 vuelacercas, pero el tambaleante picheo hizo difícil la captura del título de división. La salida del zurdo Jimmy Key hacia los Yankees y la poca efectividad de Jack Morris hicieron estragos. Sin dejar de mencionar los 45 juegos salvados del relevista Duane Ward y las 19 victorias del joven Pat Hentgen, no fue sino hasta Septiembre que el cuerpo monticular vino a cumplir su cometido.

Desde principios de Mayo hasta principios de Junio los Azulejos persiguieron a los Tigres. De ahí en adelante alcanzaron el primero, pero los reavivados Yankees de New York, cuyo propietario retornó del exilio deportivo en 1993, así como los Orioles de Baltimore, bailaron pegados hasta mediado de Septiembre. De hecho, en 8 ocasiones los aguerridos Yankees (.279 de promedio de bateo y 178 vuelacercas), empataron con los Azulejos, pero nunca estuvieron solos en la primera posición.

Frank ThomasFrank Thomas

El tambaleante picheo traiciono a los Yankees, quienes empataron con Toronto por última vez a principio de Septiembre. Pero los victoriosos Azulejos se sacudieron de una racha negativa de 6 derrotas mientras que los Yankees y los Orioles colapsaron. El impulso del final de temporada permitió a los Canadienses aventajar a los Yankees por 7 juegos y a Cito Gaston conseguir su cuarto título en el Este de la LA en 5 años.

A medida que Toronto continuaba su hegemónica dinastía en el Este, en el Oeste, el monopolio de Oakland de tres de los últimos 4 títulos, llegó a su fin. Una suma de factores como el recorte de la nómina, lesiones y el envejecimiento, contribuyó a que los Atléticos terminaran en último puesto en el Oeste; el desempeño del equipo en bateo y picheo fue el peor de la liga. Así, el ocaso de Oakland despejó el camino para Texas y White Sox, quienes estaban ansiosos de batallar por un pennant.

Sin ganar un pennant desde 1959 y apenas un título divisional (1983), los White Sox, ahora jugando en su nuevo Comiskey Park, habían estado reagrupándose desde 1990 bajo el mando de gerente general Ron Schueler. En 1992 el equipo finalizó con 86 victorias bajo la guía del novato manager Gene Lamont y ese año, los Medias Blancas presentaron el mejor cuerpo monticular de la liga (3.70). La novena abridora era encabezada por el joven “Black Jack” McDowell, el único ganador de 20 juegos en la liga con 22-10 y 3.40 de efectividad.

Junto a McDowell, Alex Fernández obtuvo 18-9, Wilson Alvarez 14-8, y el novato Jason Bere 11-5, cuyo récord incluyó 7 victorias al hilo después de Agosto 18. El relevista Roberto Hernández salvó 38 juegos. Apoyando a los lanzadores, se encontraba la buena defensa del receptor Ron Karkovice quien entró a juego después de que el gran Carlton Fisk fuera despedido sin ceremonia alguna, luego de establecer el récord de todos los tiempos de juegos jugados como receptor.

A la ofensiva, el equipo bateó .265 con 162 vuelacercas y fue reforzado por el joven primera base Frank “The Big Hurt” Thomas quien conectó para .317 con 21 cuadrangulares y 128 carreras empujadas. El infielder Robin Ventura con 27 homeruns y 98 carreras empujadas aumentó la capacidad ofensiva. De igual manera contribuyeron el oulfielder Lance Johnson con .311 de promedio y 15 robos, Tim Raines con .306-16-54. De manera increíble, la promesa Bo Jackson, víctima de un desafortunado accidente en el fútbol profesional que lo dejó con una cadera artificial, participó en el equipo como bateador designado. En 85 juegos Jackson engarzó 16 vuelacercas y empujó 45 carreras.

Durante la mayor parte de la temporada, los Medias Blancas fueron asediados por los Texas Rangers, un club que todavía buscaba su primer título de división. Presentando un sólido bateo, los Vigilantes conectaron 181 cuadrangulares para encabezar la liga. Comandando el ataque, el jardinero de 23 años Juan “Igor” González bateó .310, la sacó 46 veces para repetir la como líder de la LA y empujó 118 carreras. El primera base Rafael Palmeiro hizo un gran aporte con .295-37-106; pero el equipo sufrió la perdida del lesionado José Canseco. Igualmente, el cuerpo monticular se vio afectado cuando Nolan Ryan sucumbió ante las lesiones que pusieron fin a su grandiosa carrera. Los 27 años de Ryan en las mayores solo se comparaban a los del gran “Pop” Anson.

Al final, el picheo traicionó a los Rangers, aunque el agente libre Tom Henke salvó 40 juegos, la efectividad de 4.28 del cuerpo monticular era muy generosa. Un repunte en Septiembre llevó a los Medias Blancas a una victoria de 8 juegos. La Serie de Campeonato de la La enfrentó a los Azulejos y Medias Blancas, y la marca de 95-67 de los Azulejos estaba solo un juego por encima de Chicago. Ese año la batalla de la Serie de Campeonato llegó hasta 6 juegos antes de una decisión final. Los Azulejos ganaron los primeros dos juegos en Chicago, pero los Medias Blancas empataron las acciones al empatar los dos siguientes en Toronto. Pero las esperanzas de Chicago se vieron destrozadas cuando perdieron los restantes dos juegos, incluyendo una decisiva derrota en su casa.

Para los White Sox, su mala tendencia, durante toda la temporada, a perder juegos en casa fue su ruina.

Irónicamente, el débil picheo de Toronto anduvo bien todo el camino, con Guzmán y Stewart ganando cada uno dos juegos (el veterano Stewart extendió su récord a 8 victorias sin derrotas en la postemporada de división). Fue así como por segunda campaña consecutiva, los Azulejos representaban a la LA en la Serie Mundial.

La temporada de 1994, que debió ser recordada como la campaña en la que debutó el controversial sistema de “wild card” en el béisbol, fue, en cambio, recordada como la campaña de “la huelga”.

Cal Ripken, Jr.Cal Ripken, Jr.

Cuando la temporada terminó de manera abrupta y prematura en Agosto 12 de 1994, las tres divisiones de la LA estaban dominadas por los New York Yankees, del manager del año Buck Showalter (Este), Chicago White Sox de Gene Lamont (Central) y los Texas Rangers de Kevin Kennedy (Oeste). Los Indios de Cleveland estaban calificando para la plaza del wild card (disfrutando su nuevo estadio el Jacobs Field), a solo medio juego detrás de Chicago.

Los Yankees (70-43, .619) fueron guiados por los veteranos Wade Boggs (.342), Don Mattingly (.304), Jimmy Key (17-4), y la sorpresa del recién llegado Paul O´Neill (con un .359 que fue el mejor de la liga). Los Medias Blancas (67-46, .593), presentaron un picheo balanceado con Wilson Alvarez (12-8), Jason Bere (12-2), Alex Fernández (11-17), y Jack McDowell (10-9), pero la gran decisión, como de costumbre, fue Frank Thomas ( The Big Hurt) con 38 cuadrangulares, 101 carreras empujadas, con promedio de .353 y .701con hombres en base. Estos números (.701 fue la cifra más alta de slugging y es de Ted Williams en 1957) llevaron a Thomas a ganar su segundo premio al jugador más valioso de la LA. Al terminar la temporada, sin embargo, los Indios (66-47, .584) se acercaban aceleradamente y muchos opinan que si la temporada hubiera continuado la Tribu habría capturado la nueva división, bajo el liderazgo de Kenny Lofton (349) y el controversial Albert Belle (36 hr, 101 RBI, .357).

Los líderes del Oeste de la LA, los Texas Rangers, ostentaron otro nuevo estadio espectacular en la LA, el “Ball Park” en Arlington, pero lograron muy pocas cosas adicionales, cuando encabezaron su débil división con marca de 52-62 (.456). Kenny Rogers (11-8), Will Clark (.327), Rafael Pameiro (.319) y José Canseco (31 HR, 90 carreras empujadas), cargaron la responsabilidad en el equipo de Texas para terminar un juego por encima de los igualmente mediocres Atléticos de Tony La Russa. Rogers tuvo un sobresaliente desempeño en Julio 28 al lanzar el primer juego perfecto de la LA para un zurdo. El mejor bateador en la LA fue Ken Griffey, de Seattle, lidereando la liga con 40 homeruns.

La huelga no solo estropeó lo que pudo haber sido varias estupendas campañas ofensivas, sino que también hizo cancelar toda la postemporada.

La temporada de 1995 comenzó tarde, impidiendo que los mejores bateadores de la LA, obtuvieran cifras récords. Sin embargo, el béisbol comenzó el proceso de recuperación de “La Huelga”, con numerosos y excitantes enfrentamientos en el terreno.

Orel Hershiser

Orel Hershiser

Los ganadores de la división central de la LA en 1995, fueron los poderosos Indios de Cleveland, del manager Mike Hargrove, en el Este los Medias Rojas de Boston con Kevin Kennedy y en el Oeste los Marineros de Seattle con Lou Piniella como manager del año.

Los Yankees de New York con Buck Showalter capturaron el puesto de wild card.

Cleveland (100-44, .694) se adjudicó la victoria en su división por récord de 30 juegos sobre los Reales de Kansas City, reviviendo memorias del gran club de la ciudad de 1954. Orel Hershiser (16-6), José Mesa (46 salvados) Albert Belle (50 HR, 126 RBI, .317), Eddie Murray (.323), Manny Ramírez (31HR, 107 RBI, .308), Jim Thome (.314 ), Carlos Baergas (.314), y Kenny Lofton (.310, 54 bases robadas), guiaron a los Indios a su primer pennant desde 1954. Murray alcanzó una meta personal al llegar a 3,000 hits el 30 de Junio.

El más valioso de la LA, Mo Vaughn (39HR, 126 carreras empujadas, .300) guió a los Medias Rojas (86-58 .597) al título del Este de la LA, escoltado por José Canseco (24HR .301), John Valentín (27 HR, 102 carreras empujadas, .298), Tim Nahring (.307), Erik Hanson (15-5), el nudillista Tin Wakefield (16-8) y Rick Aguilera ( 20 juegos salvados luego de llegar de los Mellizos)

Los Medias Rojas ganaron su división por 7 juegos, pero los Marineros de Seattle (19-66, .545) tuvieron que batallar todo el año para atrapar a los inconsistentes Angelinos de California, quienes perdieron una ventaja de once juegos. Cuando la temporada terminó estaban empatadas en primer lugar. Con el apoyo del ganador del premio Cy Young de la LA, Randy “The Big Unit” Johnson (18-12, 2.48, 294 ponches) Seattle venció a California 9-1 en un juego de desempate para finalmente alzarse con la división Oeste de la LA.

Disfrutando de su primer campeonato de división, Seattle tenía otras estrellas además de Randy Johnson: el bateador designado Edgar Martínez (.356, 29 HR, 113 carreras empujadas), Tino Martínez (31HR, 111 carreras empujadas), el lesionado Ken Griffey hijo (17 HR, 42 CE, .258) y el calvo Jay Buhner (40HR, 121 CE).

Los Yankees (79-65, 549) segundos en el Oeste de la LA, se quedaron con el wild card. Las principales figuras del Bronx incluían a Wade Boggs (.342), Paul O´Neil (22HR, 96 CE, .300), Bernie Williams (.307), David Cone (18-8), y Jack McDowell (15-10).

Los Indios demolieron a los Medias Rojas (con la falta de Vaughn y Canseco) en 3 juegos seguidos de la Serie de División de la LA, pero los Yankees y Marineros batallaron por 5 juegos en una de las mejores series de postemporada del béisbol. Seattle triunfó, pero su ya debilitado cuerpo monticular se vio afectado aun más cuando se enfrentaron a Cleveland. Los Marineros se llevaron el primero con la sorpresa del abridor novato Bob Walcott, pero perdieron ante Cleveland en 5 juegos cuando Hershiser se anotó 2 victorias con una efectividad de 1.29.

El gran suceso de la LA en 1995, sin embargo, no tuvo nada que ver en la carrera por el pennant o con la huelga, pero sí con Cal Ripken hijo, quien destrozó la supuestamente “imbatible” marca de Lou Gehrig de más juegos consecutivos jugados. En Septiembre 6, el paracorto de los Orioles jugó su partido 2,131 de forma continua. Los fanáticos del béisbol aplaudieron no solo sus esfuerzos en el terreno, sino también su decencia y honor.

En 1996, las batallas de división en la LA produjeron 2 nuevas fuerzas ya que los Yankees vencieron a los ganadores del wild card, los Orioles, en una dura lucha que dejó a los campeones Medias Rojas en el tercer lugar. En la división central, los reinantes campeones Indios de Cleveland (99-62, .616) una vez más lograron el mejor récord en las mayores dejando a su perseguidor Medias Blancas (85-77, .528) a 14 ½ juegos detrás. En el Oeste, los Rangers de Texas (90-72, .566) ganaron su primer título de división al desplazar a los recios Marineros (86-76, .528) cuyo as de picheo Randy Johnson cayó afectado por problemas en su espalda.

Al ganar su primer título divisional desde 1981, los Yankees con su nuevo manager Joe Torre, triunfaron a pesar de la pérdida de su estelar lanzador David Cone, quien estuvo en la lista de lesionados la mayor parte de la temporada. Sin embargo, un cuerpo monticular reestructurado, encabezado por el segundo año Andy Pettitte (21-8, 3.87), el relevista Mariano Rivera (8-3, 2.09) y el cerrador John Wetteland (32 salvadas), se esforzó para lograr una efectividad que fue quinta en la liga. Por su parte, los bateadores Yankees conectaron para .288 (superados solo por Cleveland), Paul O´Neil (.302-19-97), Tino Martínez (.292-25-117), y el novato Derek Jeter (.314-10-78) sacando la cabeza.

Enfrentándose a los resucitados Orioles de Baltimore del manager Dave Johnson, los Yankees dominaron a los pájaros durante la temporada. Sin embargo, los tenaces Orioles subsistieron bateando .273 y despachando 257 que compensaron la generosa efectividad de 5.14 de sus lanzadores. De hecho, los Orioles tuvieron 7 abridores con 20 o más cuadrangulares cada uno. Encabezando la ofensiva estaba Brady Anderson (.297-50-110), Cal Ripken jr. (.278-26-102), y B.J. Surhoff (.292-21-82).

En la división central los majestuosos Indios encabezaron las mayores en bateo (.293) y picheo (4.53 de efectividad). La Tribu también despachó 218 vuelacercas con Albert Belle en la casa de poder (.311-48-148); también Jim Thome (.311-38-116) y Manny Ramírez (.309-13-78) apoyando a los toleteros estaba Ken Lofton (.317 y el liderato de la liga en bases robadas 75), Kevin Seitzer (.306-13-78) y Julio Franco (.322-14-76). Estos bombarderos apoyaron el eficiente picheo de Cleveland, encabezado por los abridores Charles Nagy (17-5, 3.41) y Orel Hershiser; y el relevista José Mesa (39 salvadas, 3.73)

Mientras Cleveland pasaba la aplanadora en la división Oeste, en el Este, hubo una cerrada lucha cuando los Rangers resistieron un repunte durante Septiembre de los Marineros. Los recios tejanos subsistieron a fuerza de un promedio de bateo colectivo de .284, 221 cuadrangulares y una efectividad de 4.65 que estuvo a la par del desempeño de los Yankees. Encendiendo la ofensiva estaban “Igor” González (.314-47-144), Dean Palmer (.280-38-107), Rusty Greer(.332-18-100), y el rejuvenecido Kevin Elster (24HR, 99CE). Los Ases Ken Hill (16-10, 3.63), Darren Oliver (14-6, 4.66), y Bobby Wit (16-12, 5.41) encabezaron a los lanzadores abridores, quienes tuvieron un pobre relevo de Mike Henneman (31 salvados, con una pésima efectividad de 5.79).

Los pronósticos se vieron destrozados con la postemporada divisional de la LA en 1996, en la cual los débiles Yankees y Orioles se impusieron a los Rangers y al campeón Cleveland, por resultados idénticos de 3-1. Al enfrentarse a los Rangers, quienes hacían su primera aparición en la postemporada, a los Yankees se les dio pocas oportunidades ante un equipo que los había humillado durante toda la temporada; pero luego de perder el primer juego en casa, los Yankees, guiados pos los relevistas Rivera y Wetteland, no permitieron a los Rangers anotar después de la quinta entrada de los restantes partidos, acumulando una efectividad de 0.46 en 19 y 2 tercios de entradas lanzadas. Este brillante relevo permitió a los Yankees anotar libremente en cada juego, encabezados por el bateo de Williams (.367; 3HR, 5CE), Jeter (.412 de promedio) y Fielder (.364 de promedio). Para los Tejanos, que se habían arriesgado hasta a imprimir las boletas de la Serie Mundial, fue un duro golpe.

Más frustrante aun fue la caída de los campeones defensores Indios, quienes fueron batidos por los Orioles. Los Indios habían tenido el mejor récord de las mayores y encabezaron la liga en bateo y picheo. Incluso, los Orioles aguantaron el estigma del incidente de Alomar, quien escupió a un árbitro y casi llevó a los ofendidos árbitros a una huelga de protesta.

Mientras la mayoría de los cronistas pronosticaban una eventual repetición de la contienda de la Serie Mundial de 1995, los anfitriones Orioles se adjudicaron una ventaja 2-0, arrollando a los Indios 10-4 y 7-4. La última victoria fue ayudada por una disputada decisión en la primera base. De regreso a casa, los abatidos Indios se llevaron el primer juego 9-4 con un gran slam de Belle, pero perdieron el siguiente en 12 largas entradas por medio de un cuadrangular del vilipendiado Alomar. Previo a este despertar, 7 lanzadores de los Indios habían ponchado un récord de 23 Orioles en el gran juego, pero ese esfuerzo no ocultaba la pésima efectividad colectiva de 5.84 de los lanzadores de los Indios. Al ganar la serie, las cifras de .269 en bateo y 9 vuelacercas de los Orioles, eclipsaron el esfuerzo de la Tribu con .245 y 4 HR.

Después de dejar en el camino a los Rangers, la marcha de los Yankees hacia el pennant de la LA, fue detenida por los ganadores del wild card, los Orioles de Baltimore quienes echaron por tierra los pronósticos al batir a los Indios de Cleveland en la contienda divisional. Pero si los Orioles fueron premiados con una dulce venganza frente a sus verdugos de toda una temporada, la suerte les falló frente a los Yankees. En el primer juego en el Yankee Stadium el adolescente de 12 años Jeff Maier ganó la inmortalidad en el béisbol como espectador activo, cuando interpuso su guante y desvió un largo elevado de Jeter hacia las gradas del jardín derecho, para que el batazo se convirtiera en un controversial cuadrangular. El batazo dio a los Yankees el empate y luego ganaron el juego en la onceava entrada. Sacudiéndose del golpe, los Orioles ganaron el partido siguiente, pero cuando la acción regresó al estadio de los Orioles, los Yankees barrieron en los 3 juegos siguientes. El bateo de .273 de los Yankees fue apoyado por 10 cuadrangulares (uno más que sus rivales), por 6 CE de Fielder, un promedio sobre 400 de Williams, Jeter y Strawberry. Fue el primer pennant para los Yankees desde 1981.

Al recibir a los belicosos Bravos de la LN, al comienzo de la Serie Mundial, los Yankees lucían como un abrumado equipo de liga menor, al perder los primeros 2 partidos. Pero la reciente hazaña de haber ganado 5 juegos seguidos en la ruta durante la postemporada de la LA, mantuvo a los Yankees vivos durante la serie en Atlanta. Al ganar los siguientes 3 juegos fuera de casa con marcadores de 5-2, 8-6 y 1-0, los Yankees tomaron la delantera y luego les quitaron el cuero cabelludo a los Bravos en una victoria 3-2 en el Yankee Stadium. Por salvar las 4 victorias de los Yankees, el relevista John Wetteland ganó el premio al Jugador Más Valioso de la serie y los fanáticos de los Yankees celebraron delirantemente el primer título de la Serie Mundial en 18 años.

New Comiskey Park
New Comiskey Park