CAMPAÑAS RECIENTES: REALINEAMIENTO DIVISIONAL


CAMPAÑAS RECIENTES: REALINEAMIENTO DIVISIONAL





Bajo el nuevo esquema instrumentado por los propietarios y aceptado por la Asociación de Jugadores, los 14 equipos en cada liga mayor fueron reagrupados en 3 divisiones: Este, Central y Oeste en cada liga. En la LA el Este albergó a Toronto, New York, Baltimore, Detroit y Boston, la Central a Chicago, Kansas City, Cleveland, Minnesota y Milwaukee y el Oeste a Texas, Seattle, California, y Oakland. En la LN el Este contaba a Atlanta, Philadelphia, Montreal, Chicago, Cincinnati y Pittsburg y el Oeste a San Francisco, los Angeles, Colorado, y San Diego. El calendario de juegos de cada liga proporciona un balanceado formato de 162 partidos.

En cada liga el reagrupamiento en tres añadió otro ganador de división e hizo necesaria otra ronda de juegos en la serie de postemporada. Esta tercera ronda de postemporada confronta a los tres ganadores de división en cada liga con un equipo ganador del “wild card” (el equipo con segundo mejor récord) en dos contiendas al mejor de cinco, con los ganadores pasando a la segunda ronda. Esa ronda, por supuesto, es la conocida SCL, la cual determinara al campeón de la liga y lleva a la Serie Mundial.

En teoría el nuevo esquema abrió las puertas para que un equipo ganador avanzara hasta el final con la posibilidad de ganar el título de la liga y el Campeonato Mundial. Derivado del exitoso esquema del fútbol profesional, el revolucionario plan evocó lamentaciones inmediatas de puritanos que, sin embargo, debieron recordar que los sistemas de división de 1969 marcaron una ruptura similar con la tradición.

Este último cambio de panorama fue producto del acuerdo con las cadenas televisivas a que llegaron los propietarios con la NBC y ABC en mayo de 1993. El anterior pacto de 4 años y más de un billón con la CBS, expiró luego de la Serie Mundial de 1993, con la CBS reportando perdidas de $500 millones.

Cuando la CBS ofreció renovar el contrato por 129 millones al año, los aprensivos propietarios, que esperaban una disminución en las ganancias de 145 millones al año, votaron abrumadoramente para aceptar el nuevo pacto con la ABC y NBC. El nuevo pacto incluía transmisiones locales de los juegos regulares, transmisión en primicia de la postemporada y ganancias compartidas entre los equipos de grandes ligas y las cadenas televisivas. Y los que es más, el pacto requería que las cadenas y las grandes ligas tomaran una compañía, la Baseball Network, para ayudar a vender publicidad y patrocinio al béisbol.

Una ruptura radical con el pasado, el nuevo esquema no garantizaba de manera alguna el seguro dividendo que los clubes recibían con el antiguo pacto con la CBS. De hecho, no había ningún dinero en avance.

Estos revolucionarios acontecimientos afectaban el curso de las negociaciones cuando la Asociación de Jugadores y los propietarios se reunieron para formar un nuevo Acuerdo Básico en 1994. Entre otros asuntos en debate, estaba el asunto del arbitraje continuo de los salarios de los jugadores, la participación de los jugadores en un plan de repartición de dividendos y posibles asuntos salariales.
Albert BelleAlbert Belle

Mientras todo esto sucedía, sin embargo, el precio de las franquicias continuó aumentando, en agosto de 1993 los Orioles alcanzaron un récord de venta para un equipo de deporte, cuando fueron subastados en $173 millones. Un grupo encabezado por el abogado de Baltimore Pete Angelos atrajo una masa de celebridades interesados por la inversión, entre ellos el director de películas Barry Levinson, la tenista profesional Pam Shriver y el novelista Tom Clancy.

En otro punto luminoso, la asistencia a los juegos de grandes ligas superó los $70 millones, un espectacular aumento con respecto a 1992. Con Texas y Cleveland estrenando sus estadios en 1994, se disparó el interés de los fanáticos de estas dos ciudades.

Pero el béisbol aun tenía sus problemas. En 1993 el juego fue conducido sin un Comisionado, pero pocos fanáticos lamentaron esta omisión. Cuando el comité de búsqueda de los propietarios finalmente encuentra un líder, parece probable que su rol no será más que un representante protocolar del juego y quizás el de árbitro final en las disputas interligas. De hecho, el 1993 marca el 20 aniversario de la regla, que todavía enciende apasionados debates.
Ken Griffey, Jr.
Ken Griffey, Jr.

La huelga de 1994 rompió la tendencia al aumento de la asistencia en las mayores, alejó a muchos fanáticos del juego y destrozó la Baseball Network los organizadores del juego se movilizaron rápidamente para reemplazar la Baseball Network con un nuevo acuerdo con la Fox Network, un poder de rápido ascenso en la programación deportiva, pero la recuperación del apoyo y el cariño de los fanáticos será desafortunadamente un proceso largo y arduo.

Otro problema, no menos desafortunado por su inevitabilidad, parece ser el de encontrar sustitutos para el retiro de las super estrellas. Se ha pensado que en el béisbol de grandes ligas será difícil encontrar nuevos héroes que igualen a tres retirados en 1993: Nolan Ryan, George Brett y Carlton Fisk.

Pero el adiós de este trío solo oscureció momentáneamente el firmamento del béisbol. Nuevas estrellas como Ken Griffey Jr., Frank Thomas, Randy Johnson, Jeff Bagwell, Albert Belle, Edgar Martinez, Mo Vaughn, y Bobby Bonds han ido llenando ese vacío.

Mientras duró, la gran huelga de 1994-1995 canceló la Serie Mundial por primera vez desde 1904 y también obligó a los equipos a jugar un recortado calendario de 144 juegos en 1995. En sentido general, cada jugador perdió 75 días antes de que el dictamen de un Juez Federal obligara a un acuerdo que hizo que las partes reiniciaran el juego bajo los términos del ya expirado pacto laboral. Con ambas partes exponiendo fuertes exigencias para un nuevo Acuerdo Básico, pasó la temporada de 1996.

El rechazo popular a la huelga erosionó la asistencia y la audiencia televisiva en 1995, pero el nuevo ano trajo un cambio de dirección. Aunque el suceso fue casi inadvertido, la temporada de 1996 marcó el 125 aniversario del béisbol de grandes ligas. Las perspectivas de una renovación eran buenas ya que la campaña de 1996 completaría el primer calendario de juegos en tres años y también la primera prueba real de la reacción de los fanáticos al reagrupamiento divisional de las ligas. Al parecer, deduciendo de las cifras de asistencia, a los fanáticos les gustó la reestructuración. La asistencia global en 1996 superó los 60 millones, la cuarta cifra más alta en la historia del béisbol. La asistencia promedio por juego superó los 27,000 en la LN, y 26,000 en la LA. En una nota positiva, el promedio de Atlanta en 38,000, vino a pesar de la competencia de los juegos olímpicos, que a la vez aportaron a Atlanta un nuevo estadio para 1997. En una nota negativa, la disminución en la asistencia al parque de la LA en Chicago y Cincinnati, se atribuyó al resentimiento de los fanáticos con los propietarios.

Ayudando a atraer a los alejados fanáticos de nuevo hacía las graderías, estuvo el “big-bang de 1996”. De hecho, los cuadrangulares se dispararon a un ritmo de 2.20 por juego, una cifra sin precedentes que totalizó 4962. La explosión produjo un nuevo récord de temporada para la LA (2,742) y para la LN (2,220). La contienda también registró una nueva marca de temporada (257 para los Orioles) y la cifra récord de 82 jugadores conectando 20 o más e incluyó otro récord, 14 con 40 o más. Las explicaciones para erupción ofensiva se enfocaron mayormente en el estrechamiento de la zona de strike, la presencia de jugadores más grandes y fuertes y nuevos parques favorables los bateadores.

La teoría del estrechamiento de la zona de strike cargó el dado a los árbitros que tuvieron más problema en 1996. En el juego inaugural de Cincinnati, el arbitro John McSherry cayó y murió de un ataque cardiaco. El peso del difunto (370 libras) atemorizó a otros árbitros con sobrepeso, incluyendo a Eric Gregg quien rebajó 55 libras para quedarse con 325. Y justo antes de terminar la temporada regular el infielder de los Orioles Roberto Alomar acompañó una discusión con el arbitro John Hirschbeck con un escupitazo en la cara del arbitro. Un incidente similar 80 años antes, urgió al presidente de la LA Ban Johnson, a despedir al arbitro Tim Hurst por hacer los mismo a Eddie Colins, pero en 1996 el presidente de la LA levantó agrias protestas al dictaminar solo 5 juegos de suspensión a cumplirse en 1997. Al demandar la suspensión inmediata, los árbitros organizados amenazaron con boicotear los juegos de postemporada, pero fueron persuadidos por mandato judicial.

Este controversial suceso colateral y el bateo explosivo, acompañaron a las carreras divisionales en 1996, que terminaron con la coronación de 2 nuevos campeones en cada liga.