EMBATTLED DECADE CAMPAIGNS: THE NL, 1981-1990


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Aunque menos competitivamente balanceada que la LA, las campañas de la LN en esta época eran sumamente contendidas. Cada uno de los 12 equipos ganó al menos un título de división durante esos años. Los Dodgers ganaron 4 títulos del Oeste, capturaron 2 pennants y 2 Series Mundiales y en el Este los Cardenales ganaron 4 veces su división y 3 campeonatos de liga, aunque solo una Serie Mundial. Los Mets, Gigantes y Cachorros ganaron 2 títulos de división y los Expos, Phillies, Padres, Bravos, Astros, Piratas y Rojos uno por cabeza.

Cuando la prolongada huelga de 1981 recortó el calendario de juegos a un promedio de 55 juegos, el formato de temporada dividida fue asumido cuando se reinició la temporada en agosto, con la esperanza de salvar la campaña. En virtud de su ventaja de 1.5 juegos sobre los Cardenales al 11 de junio, día del inicio de la huelga, los Phillies fueron declarados ganadores de la primera mitad en el Oeste. Estos márgenes eran estrechos, pero no tanto como lo fueron los de la segunda parte. En el Este de la LN, los Expos de Montreal finalizaron medio juego por encima de los desafortunados Cardenales, mientras que los Astros de Houston quedaron a solo 1.5 juegos de los Rojos en el Oeste.

Como seguidores frustrados en dos cerradas peleas, los Cardenales y Rojos, no recibieron ningún reconocimiento, a pesar de tener el mejor récord de la LN. Sin embargo, los desafiantes Rojos celebraron su propio pennant como símbolo de protesta. En la postemporada por los títulos de división, los Expos vencieron a los Phillies en 5 juegos para ganar en el Este y los Dodgers avanzaron desde un déficit 2-1 para vencer a los Astros en el Oeste. Los campeones de divisiones Expos y Dodgers se enfrentaron luego en la usual Serie de Campeonato de la Liga, que fue ganada por los Dodgers.

Una vez más regresando de un déficit 2-1, los hombres del manager Lasorda vencieron a los Expos. Al ganar el abandonado campeonato de la LN en 1981, los Dodgers batearon .262, liderearon la liga en cuadrangulares con 82 y tuvieron el segundo mejor cuerpo de lanzadores de la liga. El lanzador novato Fernando Valenzuela ganó sus primeras 8 salidas y finalizó con marca de 13-7 al frente de los lanzadores, mientras que los jardineros Pedro Guerrero (.300-12-48) y Dusty Barker (.320-9-49) encabezaron el ataque.

En la Serie Mundial, los Dodgers cayeron en desventaja otra vez al perder los primeros 2 partidos; pero una vez más ripostaron, esta vez barriendo a su antiguo verdugo, los Yankees, ganando así el título mundial de 1981.

Con la imagen del juego opacada por la “temporada deshonesta” de 1981, la LN necesitaba desesperadamente un resurgir para recuperar su credibilidad. Afortunadamente, ese objetivo se logró con las cerradas contiendas divisionales de 1982. En el Este de la LN una disputa entre 4 equipos terminó con los Cardenales sobre los Phillies por 3 juegos. Al bate, los Cardenales promediaban .264, pero con escaso poder (64 cuadrangulares). El jardinero Lonnie Smith fue el único regular que sobrepasó los .300 al bate, pero el primera base Keith Hernández bateó .249 e impulsó 94 carreras y el jardinero George Hendrick motorizó la ofensiva con .282-19-104 al bate. Por vía de compensación, los Cardenales encabezaron la liga en defensa y bases robadas y tenían el segundo mejor cuerpo monticular. Los abridores Joaquín Andújar y Bob Forsh ganaron 15 cada uno y el as del relevo Bruce Sutter ganó 9 y salvó 36 para liderear la liga.

Mientras tanto, en el Oeste, los Bravos ganaron sus primeros 13 juegos y se mantuvieron con vida en lo sucesivo para ganar a los Dodgers por un juego. A la ofensiva, los Bravos conectaron solo para .256, pero encabezaron la liga en cuadrangulares con 146. El jardinero Dale Murphy con 36 vuelacercas, se llevó el liderato de carreras impulsadas con 109 y el tercera base Bob Horner engarzó 32 cuadrangulares e impulsó 97. El veterano lanzador de los Mellizos Phil Niekro encabezó a los lanzadores con 17-4, los cuales necesitaron cada uno de los 30 salvamentos del relevista Gene Garber. En la Serie por el campeonato de la liga, el mediocre picheo de los Bravos se hizo evidente cuando los Cardenales los barrieron. En la subsiguiente Serie Mundial, los Cardenales cayeron detrás de los poderosos Cerveceros 3-2, pero regresaron para ganar los 2 juegos finales en su casa. Esta última victoria de Serie Mundial fue la cuarta en línea para los equipos de la LN.

Keith HernandezKeith Hernandez

Cuando los Cardenales sucumbieron al mal picheo en 1983, los Phillies se alzaron con el título de la División Este por 6 juegos sobre los Piratas. Los Phillies lograron este objetivo con un brillante desempeño, ganando 21 de sus últimos 25 juegos. Ofensivamente, los envejecientes Phillies batearon apenas para .249, pero el tercera base Mike Schmidts obtuvo 40 vuelacercas, para liderear la liga y 109 impulsadas para encabezar su equipo. Un sólido cuerpo monticular, encabezado por el ganador del Cy Young John Denny (19-6) y el relevista Al Holland (25 salvados) fue el factor decisivo en la victoria.

Mientras tanto, en el Oeste, los Dodgers motivaron un despegue durante septiembre para superar a los Bravos por 3 juegos. Al igual que los Phillies, el .250 en bateo colectivo fue mediocre, pero después el equipo encabezó la liga en homeruns. Los 32 vuelacercas del jardinero Guerrero y sus 103 impulsadas, fueron la punta de lanza del ataque. Un factor vital fue el cuerpo monticular del equipo, cuya efectividad en 3.10 fue la mejor de la liga.

Valenzuela y Bob Welch combinaron 30 victorias y el relevista Steve Howe salvó18. En la Serie de Campeonato de la Liga, el veterano lanzador Steve Carlton con 2 victorias, marcó el paso de los Phillies hacia la victoria en 4 juegos. Sin embargo, los “Whezze Kids” de Philadelphia cayeron ante los Orioles en 5 juegos en Serie Mundial de 1983.

Cuando los Phillies se hundieron al cuarto en 1984, los sufridos Chicago Cubs se alzaron con su primer pennant de división o de liga desde 1945. Al superar a los Mets por 65 juegos en el Este, los Cachorros motorizaron un despegue en la segunda mitad, encabezado por el ex-infielder de los Phillies y ganador del premio JMV, Ryne Sandberg, quien bateó .314. el recién salido de los Dodgers Ron Cey contribuyó con 25 cuadrangulares y 97 impulsadas. El cuerpo monticular fue reforzado aun más con otra adquisición reciente, Rick Sutcliffe, cuyo récord de 16-1 le valió el premio Cy Young. El abridor Steve Trout alcanzó 13 victorias y el relevista Lee Smith ganó 9 y salvó 33.

Mientras los Cachorros ganaban en el Este, otros recién llegados, los Padres de San Diego, ganaron con facilidad el título del Oeste por 12 juegos sobre los seguidores, los Bravos. Los Padres batearon para .259, con el joven jardinero Tony Gwiynn encabezando la liga con su promedio de bateo en .351. La modesta marca del equipo de 109 vuelacercas fue acrecentada por el tercera base Graig Nettles y el jardinero Kevin McReynolds, cada uno fletando 20. Más sobresaliente aun, fue el cuerpo monticular, cuya efectividad de 3.48 ocupó el tercer lugar de la liga. Los versátiles abridores Eric Show, Ed Whitson, y Mark Thurmond combinaron 43 triunfos y el veterano relevista Goose Gossage ganó 10 y salvó 25 juegos.

En la Serie de Campeonato de la Liga, los Cachorros se anotaron 2 victorias iniciales en el Wrigley Field, pero los sorprendentes Padres barrieron los 3 siguientes en su casa para convertirse en el primer equipo de la LN que gana una Serie de Campeonato después de perder los primeros 2. Sin embargo, es triste decir, que las esperanzas de un título mundial para los Padres se desvanecieron cuando los Tigres los doblegaron en 15 juegos en la Serie Mundial de 1984.

Gary CarterGary Carter

El año siguiente, los Cardenales ganaron otro pennant de la LN. Al dejar en el camino a los reanimados Mets de New York por 3 juegos en el Este, los Cardenales se apoyaron en su bateo y robo de bases que fueron los mejores de la liga. El jardinero Willie McGee con .353 encabezó la liga y ganó el premio al JMV y otro jardinero, Vince Coleman ganó los honores como Novato del Año al robarse 110 bases, nuevo récord para un novato. Entre otras hazañas, el segunda base Tom Herr bateó .302, el primera base Jack Clark, recién adquirido de los Gigantes, bateó 22 cuadrangulares e impulsó 87 carreras y el paracorto Ozzie Smith, quien ganó el Guante de Oro por sexto año consecutivo, bateó .276 y lo que es más, el picheo de los Cardenales quedó segundo en la liga, con el ex-Piarata John Turdor lidereando los lanzadores con 21-8 y 1.93 de efectividad. Los abridores Andújar ( 21 triunfos) y Danny Cox (18 victorias) aportaron un oportuno apoyo, así como los reservistas Jeff Lahti y Ken Dayley.

Los 30 salvados de esta pareja de relevistas compensaron la pérdida del agente libre Sutter.Mientras los Cardenales ganaban en el Este, los Dodgers pasaron a quedarse con el título del Oeste por 5.5 juegos. La primera ofensiva de los Dodgers fue encabezada por el jardinero Guerrero con .320-33-87. Para mejorar el panorama, la alineación de lanzadores encabezó las mayores con 2.96 de efectividad. El cuarteto abridor con Orel Hershiser, Bob Welch, Jerry Reus y Fernando Valenzuela, produjo 4 triunfos y los relevistas salvaron 31 partidos.

En la Serie de Campeonato, los artillados Dodgers tomaron los primeros 2 juegos del recién establecido formato de 7 juegos, pero los Cardenales barrieron los 4 siguientes para ganar el pennant de la LN. Al medirse a los pálidos Reales en la Serie Mundial de 1985, los Cardenales ganaron 3 de los primeros 4 juegos, incluyendo 2 en la casa de los Reales. Pero los Reales ganaron el quinto juego en San Luis y los 2 finales de vuelta en casa. El sexto juego se vio deslucido por una disputada jugada en la primera base que mantuvo vivos a los Reales y luego aprovecharon al máximo. Los Reales ganaron luego el partido final en una masacre 11-0 y su victoria extendió la reciente racha de victorias de la LA en Series Mundiales a 3 años.

El año siguiente, los Mets de New York pusieron fin a la cadena de victorias de la LA con un dramático triunfo. Al dominar en el Este de la LN, los Mets de 1986 ganaron 108 juegos para superar a su seguidor, los Phillies, por 21.5 juegos. A la ofensiva, los versátiles Mets liderearon la liga en bateo (263) fletaron 148 vuelacercas y robaron 118 bases. El primera base Keith Hernández (.310-13-83) encabezó el avance con el jardinero Darryl Strawberry y el receptor Gary Carter combinando 51 vuelacercas y 198 carreras impulsadas. Como tope a su pastel de victorias, los Mets pusieron la mejor alineación de lanzadores de la liga. Los abridores Bob Ojeda (18-5) Dwight Gooden (17-6), Sid Fernández (16-6) y Ron Darling (15-6) estuvieron formidables, así como el dúo de relevistas de Roger McDowell (14 victorias, 16 salvadas) y Jesse Orosco (8 victorias, 21 salvadas).

Mientras los Mets acumulaban el mejor récord de las mayores, los Astros de Houston ganaban la División Oeste por 10 juegos sobre los Rojos. La ofensiva de los Astros bateó .311-20-79 para encabezar a los toleteros, mientras que el primera base Glenn Davis engarzó 31 vuelacercas y empujó 101 carreras. En apoyo de los bateadores estaba el segundo mejor cuerpo monticular de la liga, con Mike Scott (18-10) al frente. La efectividad colectiva fue la mejor de la liga con 2.22.

Aunque los resultados de la Serie de Campeonato de la Liga aparentaban una conclusión anunciada, los Astros bailaron pegado antes de caer en 6 juegos ante los Mets. Los Medias Rojas también sucumbieron ante los Mets en la Serie Mundial, pero solo después de dar un buen susto a la tropa del manager Davey Johnson. De hecho, los Medias Rojas tomaron ventaja 3-2 antes de que los Mets se sobrepusieran para ganar los 2 juegos finales en el Shea Stadium.

El año siguiente, la mayoría de los de los observadores favorecían a los fanfarrones Mets para repetir, pero los tenaces Cardenales se llevaron el título de 1987 en la División Este por 3 juegos. Aunque los Mets tuvieron mejor bateo, los Cardenales conectaron para .263, lo que fue apoyado por un sólido relevo que salvaguardó sus victorias. En la ofensiva, los 94 cuadrangulares de los Cardenales fue la cifra más baja entre todos los equipos de las mayores esa temporada; pero el primera base Jack Clark fletó 35 home runs y empujó 106 carreras. El tercera base Terry Pendlenton empujó 96, mientras que el paracorto Ozzie Smith trajo al plato 75 carreras sin un solo cuadrangular en su haber. Los Cardenales entonaron un versátil corrido de bases guiados por el jardinero Vince Coleman, quien sobrepasó los 100 robos de base esa temporada por tercera ocasión consecutiva. Igualmente, el tambaleante cuerpo monticular completó solo 10 juegos, pero fue reforzado por un incuestionable cuerpo de relevistas cuyo as Todd Worrell, salvó 33 juegos.

Mientras tanto, en el Oeste de la LN, los Gigantes vencieron a sus seguidores Rojos por 6 juegos. La victoria de los Gigantes fue un dramático golpe de suerte para un equipo que en 1985 había terminado de último en su división con 100 derrotas. Un bateo y picheo finamente equilibrado hicieron la diferencia en 1987. En el plato los Gigantes registraron .260 con 205 vuelacercas y fueron motorizados por el primera base Will Clark con 308-35-91. Además, el cuerpo monticular registró la mejor efectividad de la liga, aunque los abridores de los Gigantes completaron apenas 28 juegos. Lo que importó fue que los relevistas Scott Garrelts y Jeff Robinson combinaron 22 victorias y 31 salvamentos.

Cuando los Gigantes se midieron a los Cardenales en la Serie de Campeonato de la Liga, las lesiones de Jack Clark y Pendleton, dejaron a los Cardenales en mala posición. Pero los Cardenales ganaron su tercer título de la LN en esa era, al sobreponerse a un déficit 3-2 con dos victorias en casa. En la Serie Mundial, los débiles Cardenales eran dados como favoritos frente a los advenedizos Mellizos, pero los de la LA ganaron cuatro juegos en su confortable parque techado para doblegar a los Cardenales en siete juegos.

La modificación a la regla de picheo que dio origen a la avalancha de cuadrangulares en 1988, dio pocos resultados a los toleteros de la LN, ya que solo 5 jugadores regulares pasaron la marca de los .300. Aunque ninguno de los bateadores de los Mets de New York se unió a este círculo, Darryl Strawberry conectó 39 vuelacercas para liderear la liga y empujó 101 carreras y su compañero Kevin McReynolds produjo cifras de .288-27-99, ellos llevaron a los Mets a ganar 100 victorias y sacar ventaja de 15 juegos sobre los Piratas en el Este de la LN. Con efectividad de 2.91, los Mets presentaron el mejor cuerpo monticular de las mayores. David Cone estuvo al frente de los abridores con 20-3, Dwight Gooden y Ron Darling combinaron 35 triunfos. Los relevistas Randy Myers y Roger McDowell salvaron 42 partidos.

En el Oeste, mientras tanto, los Dodgers de Los Angeles tomaron la delantera en Julio y se mantuvieron firmes para ganar por 7 juegos sobre los Rojos de Cincinnati quienes en el camino tuvieron un raro desempeño de juego perfecto de Tom Browning. Pero los Dodgers se apoyaron en el mejor picheo individual del año, cuando su As, Orel Hershiser, terminó la temporada regular con nueva marca de 59 entradas sin permitir carreras. Además de registrar 23-8, Hershiser encabezó los lanzadores de la LN en entradas lanzadas, juegos completos y blanqueadas. En la ofensiva, el modesto ataque de los Dodgers fue motorizado por el recién adquirido agente libre Kirk Gibson (.290-25-76)) y el veterano jardinero Mike Marshall (.277-20-82).

A los subestimados Dodgers se les daba pocas oportunidades frente a los Mets en la Serie de Campeonato de la Liga. Pero los Dodgers sobrevivieron en 7 partidos con Hershiser abriendo tres juegos y relevando en otro. Luego desairaron a los Atléticos de Oakland en la Serie Mundial, a pesar de lesiones de Gibson, el lanzador John Tudor y el receptor Mike Scioscia.

Tales heroicas hazañas duraron poco y en 1989 los Dodgers cayeron al cuarto en el Oeste de la LN. Un pálido promedio de bateo en .240 que incluyó apenas 89 cuadrangulares, saboteó a la mejor efectividad de la liga, (2.95) alcanzada por el cuerpo de lanzadores. Una vez más, Hershiser lidereó la liga en entradas lanzadas y terminó segundo en efectividad, pero fue reducido a un récord de 15-15. La pesada carga hizo su efecto en el as de los Dodgers, quien fue puesto en lista de lesionados por una invalidante lesión de hombro al final de la campaña de 1990.

Cuando los combativos Dodgers cayeron en desgracia, los Gigantes y Padres batallaron por el título del Oeste en 1989. Los talentosos Rojos encallaron en quinto, a medida que la investigación en torno a su Manager Pete Rose, culminó en su expulsión del béisbol. El relevista de San Diego Mark Davis lidereó la liga con 44 salvados para los Padres. En la ofensiva, Tony Gwynn promedió .336 con 203 imparables para encabezar la liga, los 26 cuadrangulares y 94 impulsadas de Jack Clark y el liderato de las mayores en bases por bola (132), fueron la punta de lanza del ataque de los Padres, quienes quedaron a 3 juegos de su objetivo. La victoria fue para los Gigantes del manager Roger Graig, cuyo cuerpo monticular, encabezado por el líder de la liga Scott Garrelts con 14-5 y una efectividad de 2.28, quedó tercero en la liga. Al bate, el jardinero tercera base Kevin Mitchell ganó el premio JMV al fletar la inigualada cifra de 47 vuelacercas y empujar 125 carreras. El primera base Will Clark registró un promedio de bateo en .333 y anotó 104 carreras para encabezar la liga. El promedio de bateo de los Gigantes en .250 fue el cuarto mejor de la liga y puso al descubierto la pálida ofensiva de la LN con .246 y solo 5 bateadores sobre la marca de .300.

Mientras los Gigantes se adjudicaron una disputada victoria en el Oeste, los Cachorros del manager Don Zimmer avanzaron a una victoria por 6 juegos sobre los cacareados pero poco efectivos Mets en el Este. Con un ataque promediando .261 y encabezando la liga, motorizados por los .314 en promedio al bate del primera base Mark Grace y los .290 del Segunda base Ryne Sandberg, se compensó el sexto puesto alcanzado por el cuerpo monticular.

Andres Galarraga

Andres Galarraga

En la Serie de Campeonato de la Liga, los Gigantes doblegaron a Chicago en 5 juegos, pero luego fueron masacrados por Oakland, quien barrió la Serie Mundial de 1989.

Si el estatus quo era la regla en la LA de 1990, en la LN otra era la realidad cuando los equipos reiniciaron las acciones luego de un inicio retrasado por el tranque. Cuando se disipó el humo de los cañones, los ganadores de la división en 1989 fueron destronados por un par de equipos que finalizaron en quinto lugar el año previo. Al alcanzar la cima del Este de la LN, los Piratas de Pittsburgh ganaron por 4 juegos sobre los ineficientes Mets de New York. El jardinero Barry Bonds bateó .303-33-114 y se robó 52 bases y el primera base Bobby Bonilla agregó 32 vuelacercas y 120 empujadas para motorizar a los Piratas. Doug Drabek, con 22 triunfos encabezó a los lanzadores, quienes recibieron la formidable contribución de Zane Smith (6-2), adquirido desde Montreal a finales de agosto.

En el Oeste de la Nacional, los Rojos de Cincinnati ganaron 4 juegos menos que los Piratas, pero con su marca de ganados y perdidos en 91-70 superaron a los Dodgers de Los Angeles por 5 juegos. Para ganar el título del Oeste, los Rojos tomaron la delantera desde el primer día y luego de ganar sus primeros 7 juegos, se afianzaron en primero todo el camino para convertirse en el primer equipo de la LN que logró esa hazaña desde la inauguración del calendario de 162 juegos en 1962.

Los abridores José Rijo y Tom Browning se combinaron para alcanzar 29 triunfos, pero la tropa de relevistas de los Rojos, los autodidactas “chicos malos” Ron Dibble y Randy Myers, salvaron 42 juegos. Entre los toleteros, el novato Hal Morris vio acción en 107 partidos y promedió .340 y los regulares Barry Larkin, y Mariano Duncan batearon .300. Chris Sabo y Eric Davis combinaron 49 vuelacercas. El manager Lou Piniella, uno de los tantos censanteados por Steinbrenner, sustituyó a Pete Rose y vio a los Rojos caerse de su pedestal.

Cuando los Piratas y Rojos chocaron en la Serie de Campeonato de la Liga, los Piratas ganaron el juego inaugural pero sucumbieron ante los Rojos en 6 juegos. Dados como seguros perdedores frente a Oakland, los Rojos, campeones de la LN, abrieron la Serie Mundial blanqueando 7-0 a sus rivales con el trabajo de José Rijo. Luego, Rijo agregó otro triunfo y Hatcher despachó 9 hits en 12 turnos al bate, para un nuevo récord de bateo en la Serie Mundial para que los Rojos barrieran a los Atléticos. Esta inesperada victoria, remembranza de la barrida de 1914 en la que los Atléticos de Philadelphia fueron barridos por los mediocres Bravos de Boston, dio brillo a una campaña que aparentaba tener un infeliz desenlace por haber sido afectada por la huelga.