CAMPAÑAS RECIENTES: LA, 1981-1990


CAMPAÑAS RECIENTES: LA, 1981-1990





El viejo sueño de ver llegar una era de equilibrio competitivo se acercó a la realidad en la LA, a medida que cada una de las siete temporadas produjo un nuevo campeón. Y mejor aún, once equipos distintos ganaron títulos divisionales durante estos años. Sin embargo, en el Oeste, los Atléticos de Oakland lograron tres títulos divisionales consecutivos ganando el campeonato de la Liga consecutivamente en 1988-89. Y los Tigres, Reales, Medias Rojas y Angelinos ganaron un par de pennants divisionales cada uno. Este patrón de “igualdad para todos” comenzó en la singular campaña de 1981.

Cuando la larga huelga de jugadores inició a mitad de temporada, se adoptó un formato de “períodos divididos” para la temporada, con la esperanza de atraer público de nuevo a la cercenada temporada. Bajo este formato, la primera parte de la temporada terminó cuando los jugadores se retiraron del terreno el 11 de Junio, y la segunda parte se inició con el reinicio de las acciones a mediados de Agosto hasta el término del calendario regular. Debido a que el inicio de la huelga en Junio 11, dejó a los Yankees de líderes dos juegos frente a los Orioles y a los Atléticos 1.5 juegos delante de los Rancheros en el Oeste, estos equipos fueron reconocidos como los ganadores de la primera mitad de la temporada. Pero, cuando el plan de “períodos divididos” prohibió a los ganadores de la primera mitad repetir como ganadores en la segunda, los Yankees se hundieron al sexto puesto al final de la carrera en el Este. Fue así como los Cerveceros de Milwaukee ganaron la segunda parte de la temporada por 1.5 juegos frente a los Medias Rojas. En el Oeste, los Atléticos perdieron la segunda parte ante los Reales por 1 juego.

En este punto, el libreto acordado para el “período dividido” establecía una serie al mejor de cinco para determinar los campeones divisionales. En el Este, la serie se extendió al máximo de cinco juegos antes de que los Yankees derrotaran a los Cerveceros. Pero en el Oeste, los maltrechos Atléticos barrieron a los Reales. Luego, en la Serie de Campeonato de la Liga que siguió a continuación, los Yankees barrieron a los Atléticos. Aunque los Yankees ganaron el pennant de la LA en 1981, su récord general fue superado por otras dos novenas. El triunfo de los Yankees se debió a su cuerpo monticular, siendo el mejor de la liga con ERA de 2.90; los abridores Ron Guidry y Dave Righetti ligaron 19 victorias, y el relevista Goose Gossage salvó 20 juegos. Con respecto a los Atléticos, su récord general fue el mejor de la Americana, ocuparon el primer lugar en cuadrangulares. Los Atléticos fueron guiados por el jardinero Rickey Henderson, quien promedio .319 al bate encabezando la liga en bases robadas, y el lanzador Steve McCatty, cuyas 14 victorias y ERA de 2.32 fueron los mejores en la Liga. Volviendo a los Yankees, su Waterloo vino en la Serie Mundial. Enfrentado a los persistentes Dodgers, los Yankees lograron los primeros dos juegos, pero fueron vergonzosamente barridos. Y al perder tres juegos en rol de relevo, el lanzador Yankee George Frazier inscribió su nombre en los “Anales de los Chivos Espiatorios de las Series Mundiales”

En la encarnizada competencia que primó durante las siguientes seis temporadas, los Yankees no lograron ganar otro título divisional. En 1982, los Cerveceros se escurrieron frente a los Orioles ganándoles por 1 juego en el Este. En su triunfo, Milwaukee promedió .279 y encabezó las Mayores en vuelacercas con 216, con el paracorto Robin Yount ganando los honores de JMV gracias a su aporte de .331-29-114 con el madero. El jardinero Gorman Thomas fue líder en cuadrangulares con 39, remolcando 112 carreras. Y los jardineros Cecil Cooper ( .331-32-121) y Paul Molitor (.302-19-71) complementaron el trabajo de Yount. Pero el pitcheo era inestable, con la excepción de los abridores Pete Vuckovich y Mike Caldwell, quienes ligaron 35 victorias. El veterano Relevista Rollie Fingers salvó 29 juegos, de modo que la lesión que casi al final de la temporada incapacitó a este “As del Bigote” fue estremecedora. En el Oeste, los Angelinos de California ganaron en lucha cerrada tres juegos frente a los Reales. Un equipo de buen bateo, los Angelinos quedó pegadito de los Cerveceros en promedio y cuadrangulares, y su pitcheo fue mejor. El abridor Geoff Zahn fue la lumbrera del pitcheo con 18 victorias. Ofensivamente, una cuarteta de costosos jugadores recién adquiridos impuso el ritmo de ataque, entre ellos el jugador del cuadro Rod Carew (.319) y Doug DeCinces ( .301-30-97), y los jardineros Fred Lynn (.299) y Reggie Jackson (39 HR, 102 RBI). Los 39 vuelacercas de Jackson le empataron en el liderato de la Liga con Thomas, y el veterano remolcó 101 carreras. Cuando estos dos equilibrados equipos se enfrentaron durante la SCL, pareció por un tiempo que el manager de los Angelinos Jim Mauch ganaría su primer pennant. Los Angelinos ganaron los primeros dos juegos en su casa para luego ser barridos por los Cerveceros en Milwaukee. Con esto, los Cerveceros se convirtieron en el primer equipo de Ligas Mayores en venir de atrás después de perder los dos primeros juegos en la SCLA. Pero en la Serie Mundial, fueron los Cardenales los que se repusieron de un déficit 3-2 para vencer a los Cerveceros. Esta fue la cuarta victoria al hilo por una franquicia de la LA.
Jack MorrisJack Morris

Pero durante las siguientes tres temporadas, tres equipos distintos de la Nacional ganaron la Serie Mundial estropeando la racha de la Americana. En 1983 los Orioles lograron la victoria 6 juegos delante de los Tigres en la División Este. El lanzador Scott McGregor (1.87), Mike Boddicker (1.68), Stone Davis (1.37) y el relevista Tippy Martinez (con 21 Salvamentos) iluminaron el segundo staff de pitcheo de la Liga. Al bate, los Orioles promediaron .269 encabezando las mayores con 168 cuadrangulares. El paracorto Cal Ripken, Jr. bateó para .318-27-102 ganando los honores de Jugador Mas Valioso. Mientras que el inicialista Eddie Murray le siguió los pasos con .306-33-111. Mientas tanto en el Oeste los Medias Blancas de Chicago despertaron de su largo sueño para apabullar por 20 a los Reales. Al adueñarse de su primer título divisional, los Medias Blancas atrajeron 2 millones de fanáticos, quienes vieron un joven llamado Ron Kittle ser premiado como “Novato del Año” con sus 32 vuelacercas y 100 RBI. Aunque carecían de bateadores de .300, los Medias Blancas tenían el poder abundante del jardinero Harold Baines (20-99), el Receptor Carlton Fisk (26-86) y el bateador designado Greg Luzinzki (32-95). Se sumaba a esto el par de ganadores de 20 juegos de los Medias Blancas, incluyendo al ganador del Cy Young LaMarr Hoyt (24-10) y Ritch Dotson (22-7). Apoyados en Hoyt, los Medias Blancas ganaron el primer juego en la SCL, pero los Orioles barrieron los tres siguientes para ganar el pennant. Los Orioles perdieron el juego inaugural en su casa en la Serie Mundial de 1983, para luego barrer a los Phillies, terminando con la humillante racha de la Liga Nacional.

El Año siguiente surgió un nuevo campeón en la LA Este, tenida ahora como la división mas fuerte de las Grandes Ligas. Apoyada en el momentum de un empuje 35-5, los Tigres de Detroit terminaron ganando 104 juegos, suficientes para dejar a los Azulejos de Toronto 15 juegos atrás. De hecho, fue un año histórico para el manager Sparky Anderson y los imbatibles Tigres. Ofensivamente, los Tigres encabezaron la Liga en bateo (.271) y cuadrangulares (187). El paracorto Alan Trammel bateó .314, y el Jardinero Kirk Gibson y el Receptor Lance Parrish ligaron 60 vuelacercas y 189 RBI. Para completar, los Tigres dispusieron del mejor cuerpo monticular de la Liga. Los Abridores Jack Morris, Dan Petry y Milt Wilcox se anotaron 54 victorias y el relevista Willie Hernández, recién Adquirido de los Phillies, Salvó 32 partidos.

En 32 de sus 33 oportunidades de salvamento, Hernández pasó la prueba, proeza que le valió ganar tanto el Cy Young como el premio al Jugador Más Valioso. Mientras que en la más débil División Oeste los Reales sacaron 3 juegos de ventaja a los Angelinos y Mellizos, pero los Reales sólo ganaron 6 juegos más que los que perdieron. Los Reales batearon para .268, con el jardinero Willie Wilson y el Bateador Designado (BD) Hal McRae superando la marca de los .300. Pero el pitcheo era mediocre y dependía demasiado del relevista Dan Quisenberry, quien salvó 44 juegos. Cuando Tigres y Reales se encontraron cara a cara en la SCLA los Tigres ganaron el pennant de 1984 al mandar a los Reales a casa en tres juegos. Y en la serie Mundial, los Tigres vencieron fácilmente a los Padres de San Diego en cinco juegos. Al llevar a los Tigres a la Victoria, el manager Sparky Anderson, se convirtió en el primer manager en ganar campeonatos Mundiales en ambas Ligas.
Kirk Gibson
Kirk Gibson

Pero la permanencia de los Tigres en la cima fue cosa pasajera. En 1985 cayeron a 15 juegos del primero dejando el puesto a los Azulejos de Toronto y a los Yankees. Al cerrarse la temporada, Toronto ganó a Los Yankees por dos juegos, para ganar su primer título divisional desde que la franquicia se unió a la LA en la mini expansión de 1977. El ascenso de los Azulejos se debió en gran medida el gerente General Pat Gillick quien negoció astutamente la compra de jugadores, el reclutamiento de jugadores no seleccionados para configurar un equipo contendor. En 1985 el cuerpo monticular de los Azulejos fue el mejor de la Liga, y el Jardinero Jessie Barfield (.289-27-84) motorizó una ofensiva que en conjunto promedió.269 y 158 cuadrangulares. El Lanzador Dave Stieb encabezó la Liga con ERA de 2.48 a pesar de su decepcionante récord de 14-13. Los Abridores Doyle Alexander y Jimmy Key ligaron 31 victorias y Dennis Lamp se anotó 11-0 como relevista. En una división Oeste que no llamó mucho la atención, los Reales fueron el único equipo que durante este corto período, repitió como ganador de su división en la Liga Americana. Al ganar por un solo juego a los Angelinos, los Reales sólo promediaron .252 al bate, pero bombardearon 154 cuadrangulares. El Tercera base George Brett (.335-30-112) fue el líder de los bateadores, el inicialista Steve Balboni remolcó 88 carreras y disparó 36 cuadrangulares. El pitcheo era bueno. El joven Bret Saberhager obtuvo el premio Cy Young con su desempeño de 20-6, ERA de 2.87, Charlie Liebrandt ganó 17 y obtuvo el segundo mejor ERA de la Liga. Y el relevista Dan Quisenberry salvó 37 juegos. Cuando los Azulejos y los Reales se enfrentaron en la SCL recién alargada a 7 juegos, los Azulejos tomaron una pronta delantera 3-1 pero los Reales se metieron en pelea, viniendo de atrás para ganar en siete juegos. En la Serie Mundial los Reales montaron otro Espectáculo Memorable de regreso frente a los Cardenales, dados como favoritos. Tras perder los primeros dos juegos en su casa, los Reales estaban debajo 3-1, pero se rebelaron para ganar los siguientes tres juegos. Esta última victoria de la LA extendió a tres la racha ganadora de la Americana.
Dave StiebDave Stieb

En otra campaña llena de sorpresas, los Medias Rojas de 1986 destronaron a los Azulejos en el Este. Los Medias Rojas tomaron el comando en Junio y lo mantuvieron para ganar el pennant divisional por 5.5 juegos sobre los Yankees. Una ofensiva al bate que promedió .271 fue encabezada por el campeón de bateo, Wade Boggs (357-8-71) y el Jardinero Jim Rice (.324-20-110). En General El pitcheo de Boston era mediocre, pero el abridor Roger Clemens fue el mejor de todos con 24-4, 2.48 para anotarse este gigante derecho tanto el premio Cy Young como el JMV. Mientras los Medias Rojas Ganaban en el Este, Los reales se oscurecían en el Oeste diezmados por las lesiones en los brazos del joven Saberhagen. De modo que los Angelinos ganaron la División por cinco juegos frente a los Rancheros de Texas. El Inicialista Novato Wally Joyner, quien reemplazó al inimitable Carew, bateó .299-22-100 para ser el mejor dentro del pobre bateo (.255) de los Angelinos. Pero el pitcheo de los Angeles fue el segundo mejor de la Americana, con Mike Witt ganando 18 y con ERA de 2.48, Kirk MCKaskill y el veterano Don Sutton combinándose para 32 victorias y el relevista Donnie More salvando 21 juegos. Cuando los Angelinos se fueron al frente en la SCLA 3-1, todo indicaba que el manager Jim Mauch iba rumbo a ganar su primer banderín después de 25 años como piloto de grandes Ligas. De hecho, en el quinto juego Mauch estuvo a un lanzamiento del título de la liga pero los Medias Rojas se revelaron para ganar el juego en base a la potencia ofensiva de Dave Henderson. Los Medias Rojas ganaron luego los siguientes dos juegos en su casa para quedarse con el pennant de 1986. En la Serie Mundial Los Medias Rojas tomaron una rápida ventaja 3-2 frente a los Mets y estaban a punto de ganar su primer campeonato mundial desde 1918, pero los Mets destrozaron esos sueños ganando los siguientes dos juegos en el Shea Stadium.

La temporada de 1987 fue otra campaña con historia. En una campaña frenética en que los sluggers de la Americana establecieron un nuevo récord de cuadrangulares y la asistencia se elevó a alturas no imaginadas, ambas carreras divisionales fueron luchadas cuerpo a cuerpo. En el Este se vio una lucha épica en que triunfó Detroit por dos juegos. Con siete juegos por jugar, los Azulejos estaban en primero con 3.5 juegos de ventaja, pero increíblemente perdieron los siete juegos, incluyendo tres juegos vitales en Detroit. El bateo respetable de .272 sumado al liderazgo de la liga con 225 cuadrangulares fueron los motores de los Tigres, cuyo tambaleante pitcheo fue fortalecido con la adquisición en el mismo septiembre del veterano Doyle Alexander de los Bravos. Anotándose récord de 5-0 con los Tigres , Alexander fue nombrado Lanzador del Mes por la revista Sporting News. Entre los líderes ofensivos estuvieron Trammel, quien bateó .343-28-105, el joven receptor Matt Nokes, quien reemplazó al saliente Parrish y bateó .289-32-87 y el inicialista de 40 años Darrell Evans quien disparó 34 vuelacercas y remolcó 99 carreras. Con Los Tigres de Anderson disfrutando el mejor récord en la Mayores, no se daba ningún chance al ganador del Oeste, Mellizos de Minnesota, que venció a los Orioles por dos juegos para ganar su primer título divisional. De hecho, los Mellizos permitieron 806 carreras y anotaron 786, pero los Mellizos promediaron .261 disparando 196 vuelacercas; El jardinero Kirby Puckett (.332-28-99) encabezó a los bateadores, con el jardinero Tom Brunaski y los jugadores del cuadro Ken Hrbeck y Gary Gaeti combinándose para 97 cuadrangulares y 284 RBI.. Por otro lado, los lanzadores de los Mellizos permitieron un horrendo ERA de 4.63. Pero el lanzador más respetable de su cuerpo, Frank Viola, logró en 1986 , 17-10, 2.90, y el veterano Bert Blyleven se anotó una marca de 15-12.

Enfrentados a los Tigres en la SCLA se decía que los Mellizos dependían del juego en su Parque, debido a la marcada diferencia de sus juegos en su satanizado parque techado. Pero los Mellizos destrozaron a los Tigres en cinco juegos para ganar su primer pennant de la LA en 23 Años. Y siguieron a toda máquina para vencer a los lesionados Cardenales en siete juegos, con la particularidad de que ganaron todos sus juegos en su acogedor “hogar de los del cuadrangular” lleno a toda capacidad con bulliciosos fanáticos gozando en grande.
Wade Boggs
Wade Boggs

Fue así como la serie mundial de 1987, resultó la primera en que todos los triunfos fueron del dueño de casa . y los Mellizos fueron muy afortunados de haber tenido cuatro de los juegos en su terreno favorito. En 1988 una oportuna reglamentación cambió la zona de “Strike” para revertir la rampante epidemia de cuadrangulares. En una temporada poco emocionante, con significativa disminución en el bateo de poder y el número de cuadrangulares, los bien equilibrados Atléticos de Oakland dominaron la LA-Oeste desde el día inaugural. Las 104 victorias de los Atléticos encabezaron a las Mayores sacando 13 juegos de ventaja a Minnesota. El mejor pitcheo de la liga, lidereado por Dave Stewart y sus 21 victorias, el relevo de 45 salvamentos de Dennis Eckersley, llevó a los A´s, motorizados por el joven jardinero José Canseco y su ofensiva de .307-42-124. Canseco también se estafó 402 bases para ser el primer jugador en alcanzar por los menos 40 vuelacercas e igual cantidad de bases robadas. Mientras tanto, la LA Este presenció la única carrera competida en las Mayores, cuando los Medias Rojas de Boston le sacaron un solo juego de ventaja a los Tigres de Detroit. Sólo 3.5 juegos separaban a Boston del sexto lugar, Yankees de New York. Jugando para escaso .500 en el receso del Juego de Estrellas los Medias Rojas cambiaron al Piloto John McNamara nombrando a Joe Morgan, e iniciaron una larga racha ganadora que los llevó al primer lugar. A pesar de un letargo casi al fin de la temporada, se mantuvieron lo suficiente para ganar. Guiando a los bateadores de Boston, el Dueño eterno del título de bateo, Wade Boggs bateo .366 para encabezar las Mayores y el jardinero Mike Greenwell le seguió los pasos produciendo .325-22-119. Los Ases del Montículo Roger Clemens y Bruce Hurst ganaron 18 juegos por bando y el recién adquirido relevista Lee Smith salvó 29; Sin embargo, los Red Sox necesitaron el oportuno pitcheo de Mike Boddicker, quien se unió a los lanzadores viniendo de los Orioles tarde en la campaña para ganar 7 juegos para Boston. Sin embargo, los Medias Rojas no estuvieron a la altura de los A´s, quienes los barrieron en la SCLA, basados en los tres cuadrangulares de Canseco y los cuatro salvamentos de Eckersley en relevo de los abridores.. En la Serie Mundial los Atléticos fueron puestos en cuarentena por los lanzadores de los Dodgers. En especial, el lanzador Ores Hershiser, cuyos tres hits en el segundo juego, superaron al total de Canseco y Mark McGuire combinados en la Serie.

Pero los obstinados Atléticos vinieron a vengarse en 1989. Entre las novedades se encontraba el Jardinero Rickey Henderson , adquirido de los Yankees, y el lanzador veterano Mike Moore, seleccionado en el reclutamiento de re-ingreso. Moore firmó por $1.9 millones, que pagó muy bien al ganar 19 juegos con ERA de 2.61. Moore reforzó a un cuerpo monticular encabezado Por Dave Stewart, cuyas 21 victorias marcaron el tercer año seguido en que llegó o superó las 20 victorias. Bob Welch sumó 17 victorias y el relevista Dennis Eckersley salvó 33 partidos. Ofensivamente, Henderson encabezó la Liga en bases robadas (72) y empató en el liderato de anotadas (113).

La producción de Henderson subsanó la pérdida del slugger Canseco quien perdió 88 juegos a causa de una lesión. Retornando a la acción, Canseco aportó 17 vuelacercas para sumarlos a los 33 de McGwire, quien remolcó 95 carreras. Los Pupilos del Piloto Tony La Russa batearon .261 y produciendo 127 cuadrangulares. Mientras que en la LA Este, el manager Frank Robinson se hizo cargo de los alicaídos Orioles, quienes sólo ganaron 54 juegos en la campaña previa y los llevó a quedar a dos juegos del campeonato divisional. Este logro le valió ser votado como Manager del Año, convirtiéndose en el primer piloto negro en ganar el premio en ambas ligas. Pero el campeonato en la LA Este lo ganó Toronto, bajo la conducción de Cito Gaston. En 1989 Gaston se hizo cargo de un equipo 12-24 y los llevó a ganar por dos juegos sobre los Orioles, convirtiéndose en el primer Manager de Color en ganar un título divisional. El cuerpo monticular de Toronto era el mejor del Este, pero era apenas el cuarto mejor en la LA. Dave Stieb (.187 ) encabezó a los serpentineros. Y cinco sluggers de los Blue Jays encabezados por el campeón jonronero de la LA, Fred McGriff (36 cañonazos), tuvieron cifras dobles en cuadrangulares, pero cuando los Azulejos se enfrentaron a los A´s en juegos de SCLA, los Atléticos los hicieron añicos en cinco juegos, y enfrentados a los Gigantes de la Liga Nacional en la Zona de la Bahía recién azotada por el terremoto, los Atléticos barrieron camino a la victoria. Stewart fue nombrado el JMV de la Serie gracias a sus dos victorias.

A principios de 1990, la animosidad persistente estancó las negociaciones entre propietarios y jugadores en busca de un nuevo Acuerdo Básico. Con las tensiones al rojo vivo debido a revelaciones indicando que los propietarios se combinaron contra los Agentes Libres entre 1985-87, las negociaciones se rompieron. Y dado que ocurrió justo en el año del centenario de la gran huelga de jugadores de 1890, esta confrontación evocaba espectrales sentimientos de “dejá vu”. De modo que cuando el sexto Acuerdo Básico expiró sin la firma de uno nuevo, los propietarios cerraron los campos de entrenamiento primaveral dejando sin acceso a los jugadores.

Los propietarios trataron de imponer la repartición de ingresos y el pago por desempeño. Por su parte, los jugadores rechazaron esto y reclamaron la vuelta al requisito de dos años para ser elegible para arbitraje salarial, el retorno al roster de 25 jugadores, protección contra acciones combinadas de los propietarios, e incremento en el salario mínimo y fondos para el Plan de Pensiones. Con las líneas de guerra claramente establecidas, el tranque duró treinta y dos días, afectando el entrenamiento primaveral y retrasando la apertura del campeonato. Cuando se alcanzó un acuerdo en Marzo 19, este nuevo acuerdo afectó el asunto relativo al arbitraje salarial, subió el salario mínimo a $100,000.00, aumentó la contribución de los propietarios al Plan de Pensiones, y previó sanciones por daños futuros debido a cualquier conspiración de los propietarios contra los agentes libres. Los propietarios retiraron sus propuestas de compartir beneficios y pago por desempeño, y los jugadores aprobaron la expansión de la NL a 14 clubes en 1993. Siguiendo al acuerdo se dio inicio a un calendario de entrenamiento modificado, el día 20 de mayo y se retrasó en una semana el inicio de la temporada. Pero el calendario de 162 juegos no fue afectado, extendiéndose la temporada tres días para reponer los juegos cancelados al principio. Este séptimo Acuerdo Básico prometía cuatro años de paz, pero la animosidad remanente entre jugadores y propietarios indicaba que la lucha se iba a reiniciar tan pronto terminara esta convenio.

Con las hostilidades del béisbol de regreso a su hábitat natural, el terreno de juego, los fanáticos recibieron una temporada de eventos poco comunes y grandes hazañas. Uno de ellos fueron los nueve juegos sin hits (no-hitters) lanzados en las mayores, una suma que igualaba al total de no-hitters de décadas enteras. Entre estos, el eterno Nolan Ryan lanzaba su sexta Obra Maestra. El veterano también elevó su récord de por vida en abanicados, sumando 232 estrucados en esta temporada. Y entre los lanzadores relevistas, Bobby Thigpen de los Medias Blancas implantó una nueva marca de temporada con 57 salvamentos.

En la LA, esta pirotecnia monticular redujo el número de bateadores de .300 a seis, pero el Slugger Cecil Fielder de los Tigres de Detroit, quien había jugado en Japón durante la temporada de 1989, cañoneó 51 vuelacercas para ser el único en pasar de los cincuenta desde 1977. En 1990, también, los eternos líderes de bateo de la liga, Wade Boggs y Tony Gwynn falsearon, permitiendo a los veteranos George Brett y Willy McGee adueñarse de los títulos. Y entre otras cosas, esta temporada nos permitió ser testigos de ver al Comisionado Fay Vincent prohibir al propietario George Steinbrenner dirigir a los Yankees de New York. Los Yankees terminaron últimos en la en el Este de la LA con el peor récord de la liga. Los de New York también sufrieron la Ignominia de ser barridos en sus doce encuentros con los Atléticos.

De hecho, en 1990 los talentosos Atléticos de Oakland (A´s) eran grandes favoritos para repetir como Campeones Mundiales. Con lanzadores estelares como Bob Welch y Dave Stewart ganando 27 y 22 juegos y el relevista Dennis Eckersley salvando 48, los A´s se repusieron de una pobre ofensiva colectiva que promedió .254 y ganaron 103 juegos, la mejor marca en las Mayores. Pero los Atléticos fueron burlados por los Medias Blancas de Chicago, quienes a pesar de terminar 9 juegos detrás, recibieron más de 3 millones de fanáticos jugando su última temporada en el viejo Comiskey Park.

En la debilitada división LA Este los Medias Rojas de Boston y los Azulejos de Toronto, se enfrascaron en la lucha más cerrada que se haya visto en cualquier división de las Mayores. Una carrera que terminó con Boston arriba por dos juegos. Los Medias Rojas fueron comandados por Roger Clemens y su actuación soberbia de 21-6 encabezando a las mayores con ERA de 1.93. En la SCLA. El bull pen de Boston fue vulnerable, el peor de las Mayores, no dio la talla. Los Atléticos ganaron su tercer banderín consecutivo barriendo a los medias Rojas. Y aunque eran grandes favoritos para ganar la Serie Mundial por segundo año seguido, los Atléticos fueron barridos por los campeones de la Liga Nacional, los Rojos de Cincinnati.