CAMPAÑAS DE LA AUSTERIDAD: LN, 1932-1945


CAMPAÑAS DE LA AUSTERIDAD: LN, 1932-1945





Aunque ofensivamente superada por la LA, la Liga Nacional dispuso del mejor picheo en estos años. De hecho, el picheo decidió 8 de las primeras 10 temporadas de esta era en la LN a la vez que contribuyó al mejor balance competitivo en el viejo circuito. Durante los años 1932-1941 la LN tuvo 9 campañas en que la competencia fue cerrada produciendo 5 ganadores diferentes del pennant. De modo que el reinado más largo de cualquier dinastía que emergiera no podía ser más de dos años, una proeza que sólo lograron los Gigantes de New York y los Rojos de Cincinnati.

En 1932 los Cachorros de Chicago subieron a la cima en la LN y continuaron su patrón típico, que se había iniciado en 1929, consistente en ganar un pennant cada 3 años. En agosto, metidos en la pelea los Cachorros reemplazaron a su manager Rogers Hornsby y en su lugar nombraron al primera base Charlie Grimm, oportuna medida que robusteció a los Cachorros. El jugador-manager Grimm, en compañía del jugador del cuadro Billy Herman y los jardineros Riggs Stephenson y Johnny Moore, encabezaron un ataque ofensivo que llevó al equipo a promediar .278, a la vez que el lanzador Lon Warneke (22-6) encabezó al cuerpo monticular del equipo que fue a la vez el mejor de la liga. Los Cachorros procedieron a derrotar a los Piratas con 4 juegos de ventaja, aunque fueron barridos por los Yankees en la Serie Mundial.

Para 1933 los Cachorros cayeron en desgracia, otro jugador-manager sin embargo, el primera base Bill Terry, guió a los Gigantes hacia el primer pennant de la LN desde 1924. Lo lograron anotándose la victoria por 5 juegos delante de los piratas. Terry bateó para .322, y el jardinero Mel Ott despachó 23 cuadrangulares siendo la clave en el ataque ofensivo que llevó a los Gigantes a ser líderes en el encasillado de cuadrangulares. El staff de picheo, comandado por el zurdo Carl Hubbell y sus 23 victorias era el mejor de la liga. Y en la Serie Mundial los Gigantes vencieron a los Senadores en cinco juegos.

Carl Hubbell
Carl Hubbell

El año siguiente los Gigantes se acercaron de nuevo en liderato de picheo, pero el intenso bateo de los Cardenales dio alcance a los Newyorkinos en la semana final para vencerlos con 2 juegos de ventajas. Llamados con el mote de la “La Pandilla de Gas House” estos Cardenales simbolizaron la austeridad debido a la depresión que afectó a la nación durante este año que fue el peor de esta época de limitaciones económicas. Los Cardenales sólo atrajeron 325,000 fanáticos a su casa, pero el jugador-manager Frank Frisch, en compañía de Rip Collins, Ernie Orsatti, Joe Medwick, y Spud Davis, sobrepasaron la marca de los .300 para marcar el paso al equipo en la obtención del promedio colectivo de .288, el mejor de la liga. Pero el más grandioso fue el estelar lanzador Dizzy Dean, quien ganó 30 juegos convirtiéndose en el último lanzador de grandes ligas que rompió la barrera de los 30 juegos en 30 años; mejor aún, el hermano de Dean Paul ganó 19. Al jugar la Serie Mundial, los Cardenales se repusieron de un déficit 3-2 para vencer a los Tigres.

Dizzy DeanDizzy Dean

El folclórico cámpesinito de Arkanzas Dizzy Dean ganó 28 juegos en 1935, pero los Cachorros superaron al as de los Cardenales con el mejor staff de picheo de la liga. Al cierre de la temporada los Cachorros tenían 4 juegos de ventajas sobre los Cardenales. Entre los que encabezaban el cuerpo de lanzadores de los Cachorros se encontraban Lon Warneke y Bill Lee, cada uno ganador de 20 juegos. Cinco jugadores regulares de los Cachorros pasaron la marca de los .300, entre ellos los infielders Stan Hack y Billy Herman, los jardineros Frank Demaree y Augie Galan y el receptor Gabby Hartneett, quienes marcando el paso en una ofensiva colectiva que logró .288 al bate. Y el jardinero Chuck Klein, una oportuna adquisición comprada en los moribundos Phillies, despachó 21 cuadrangulares. Pero los Cachorros no fueron capaces de enfrentar a los Tigres en la Serie Mundial; los Tigres vencieron a los Cachorros en 6 juegos. Durante el desarrollo de las siguientes dos temporadas, los bateadores de los Cachorros superaron a todos los equipos de la LN en bateo, sin embargo cada año el equipo terminó en segundo lugar detrás de los Gigantes.

El picheo dominante, con Carl Hubbell, marcando el ritmo con sus 26 victorias y los 33 cuadrangulares de Ott quien fue líder de la liga, llevó a los Gigantes de 1936 a ganar con 5 juegos de ventajas sobre los Cachorros y los Cardenales. En la segunda mitad de la campaña, había muchos ojos puestos en el zurdo Hubbell, pues el lanzador de los Gigantes terminó la temporada con 16 victorias consecutivas para amenazar el récord de una campaña en posesión de Rube Marquard de los viejos Gigantes que era de 19 victorias. Hubbell ganó el juego inaugural en la Serie Mundial de 1936, pero los Yankees vencieron al zurdo en el cuarto juego y prosiguieron para vencer a los Gigantes en 6 juegos.

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Pero los juegos de post-temporada no se tomaron en cuenta, y Hubbell continuó su paso arrollador añadiendo 8 victorias más en 1937. Cuando el as finalmente perdió un juego el día de recordación, su récord (uniendo las dos temporadas) de 24 victorias consecutivas permaneció como el mejor para un lanzador de grandes ligas. Pero algo que importó más a la causa de los Gigantes en 1937, fueron las 22 victorias de Hubbell y las 20 victorias del novato Cliff Melton para aferrar los Gigantes en primer lugar venciendo a los Cachorros con 3 juegos de ventaja. Fue la segunda conquista consecutiva para los Gigantes, pero en la Serie Mundial cayeron nuevamente ante los Yankees, perdiendo 5 juegos esta vez.

Por última vez en 1938, los Cachorros usaron su fórmula mágica de tres años para alzarse con el pennant de la LN. En una campaña épica que vio al lanzador de los Rojos de Cincinnati Johnny Vander Meer lanzar dos juegos de no-hit consecutivos, y a los punteros Piratas desperdiciar una gran ventaja, los Cachorros ejecutaron memorable arrancada en septiembre para dar alcance y finalmente aventajar a los Piratas por 2 juegos. En un juego decisivo jugado en septiembre cuando ya caía la noche en el Wrigley Field, el jugador-manager Gabby Hartnett disparó su legendario “cuadrangular del crepúsculo” en medio de una barrida de 3 juegos de los Cachorros sobre los Piratas. Aunque los Cachorros solo batearon para .269 este año, el staff de lanzadores del equipo fue el mejor de la liga. Sin embargo, los Cachorros aún estando bien artillados fueron barridos por los Yankees en la Serie Mundial de 1938.

Johnny Vander Meer

Johnny Vander Meer

Cuando los alicaídos Cachorros se hundieron al cuarto lugar en 1939, el manager Bill McKechnie condujo a los Rojos de Cincinnati a obtener su primer pennant en la LN desde 1919. Desde aquella victoria, los Rojos solo habían sido recordados por ser pioneros en el béisbol nocturno y por la doble proeza de Johnny Vander Meer con sus derrotas de no-hit. Pero el equipo había recientemente pasado a ser propiedad del magnate de la radio Powel Crosley, quien compró los jugadores para fortalecer su escuadra. Encontrándose entre ellos un valioso par de lanzadores: Paul Derringer, adquirido de los cardenales, y Bucky Walters, proveniente de los Phillies. En 1939 este dúo se combinó para obtener 52 victorias encabezando al mejor cuerpo monticular de la liga. Apoyados por el bateo de poder del jardinero Ival Goodman, del primera base Frank McCormick, y el receptor Ernie Lombardi, los Rojos mantuvieron a raya a los Cardenales para ganar por 4.5 juegos; sin embargo, los Rojos sufrieron el mismo destino de los Cachorros de 1938 al ser barridos por los Yankees en la Serie Mundial.

Reagrupados después de esa derrota, los Rojos repitieron en 1940 cuando enviaron a los remozados Dodgers a 12 juegos. Para los victoriosos Rojos, su bateo mediocre fue compensado por un picheo estelar y una calidad defensiva sin comparación. Y en 1940 fueron los Rojos quienes dispusieron de los Tigres en una Serie Mundial que se extendió a 7 juegos.

En la última campaña de la Liga Nacional antes del inicio de las actividades de la Segunda Guerra Mundial, los Rojos cayeron detrás de los Dodgers que iban en ascenso y los siempre combatidos Cardenales. En lucha cerrada los Dodgers se aferraron al primer lugar dejando a los Cardenales a 2.5 juegos detrás. Para la reconstrucción de los Dodgers, el gerente general Larry MacPhail convenció a los banqueros que controlaban el club para que invirtieran en la compra de jugadores de los Phillies y los Cardenales.

Adquirieron al lanzador Curt Davis de los Cardenales, además de los jardineros Medwick y el jovenzuelo Pete Reiser. La obtención de Reiser fue una verdadera estafa a los Cardenales, pues viniendo de las ligas menores comandó a las mayores en promedio de bateo con .34 etc. etc. MacPhail adquirió al lanzador Kirby Higbe y al primera base Dolph Camilli de los Phillies; y en el 1941 los 34 cuadrangulares y 120 RBI de Camilli fueron suficiente para encabezar la liga. Con otras adquisiciones, los Dodgers de 1941 mandaron al terreno a muy pocos jugadores desarrollados en sus propias granjas. De hecho, el jugador-manager Leo Durocher era un antiguo jugador de los Cardenales. Sin embargo este ensamblaje de mercenarios encabezó la LN en picheo, en cuadrangulares y empató en el liderazgo con los Cardenales en bateo. Durante esta frenética campaña, los Dodgers atrajeron Un millón de fanáticos a su estadio, la mayoría de los cuales sufrieron la dolorosa derrota de sus cuadras frente a los Yankees en la Serie mundial de 1941.

Pete ReiserPete Reiser

A medida que las exigencias de la guerra descalabraron a los equipos de la LN llevándose sus jugadores de talento, los Cardenales retuvieron suficientes jugadores para alzarse con tres pennants seguidos durante los años 1942-1944. Aunque Rikey dejó a los Cardenales en 1942 para unirse a los Dodgers como gerente general de ese equipo, su eficiente sistema de ligas menores motorizó a los Cardenales. En su dominio sobre la LN, los Cardenales ganaron 316 juegos durante estos años, encabezando a la liga en bateo y picheo. Conducidos por Billy Southworth, los Cardenales de 1942 necesitaron 106 victorias para poder sacar dos juegos de ventajas a los Dodgers. El año siguiente las 105 victorias permitieron a los Cardenales ganar fácilmente con 18 juegos de ventajas sobre los Rojos. Y en 1944 105 victorias más dieron un fácil pasaporte a los pájaros Rojos que con 14.5 juegos de ventaja dejaron en segundo lugar a los Piratas. En la Serie Mundial los Cardenales dividieron honores con los Yankees, ganando en 5 juegos en 1942 y perdiendo con igual récord en 1943. Y en 1944 los Cardenales masacraron a los Browns en 6 juegos. Fueron los años en que el jardinero super estelar Stan Musial emergió con los Cardenales, ganando su primer de siete títulos de bateo de la LN en 1943 con marca de .357.

Fue la perdida de Musial quien partió a cumplir servicio militar en 1945 lo que ayudó a los Cachorros a dar fin al monopolio de los Cardenales. El mejor bateo de la liga encabezado por el mejor bateador de la liga el primera base Phil Cavarreta quien promedió 355, y el mejor picheo de la liga llevó a los Cachorros a aventajar por tres juegos a los Cardenales. Pero la victoria fue amargada por la derrota frente a los Tigres en la Serie Mundial de 1945. Peor aún, los fanáticos de los Cachorros todavía están esperando por otro pennant de la Liga Nacional hasta el día de hoy.