EL BÉISBOL DE LA AUSTERIDAD: 1932-1945


EL BÉISBOL DE LA AUSTERIDAD: 1932-1945





Al igual que el conjunto de las naciones industrializadas, Estados Unidos sufrió durante estos años los efectos calamitosos de una prolongada recesión seguida luego por años de guerra total. En Estados Unidos de América la gran depresión arruino la década de 1930 creando millones de trabajadores sin empleo, manteniendo los salarios muy por debajo de los de 1929, fue reduciendo el crecimiento poblacional y por supuesto, reduciendo drásticamente el gasto en actividades recreativas.

Aunque hubo apoyo federal con programas para remediar los efectos, la economía nacional languideció hasta 1940, cuando los programas federales de gastos en defensa desataron un reavivamiento económico. Pero el año siguiente la nación encaró otras pruebas muy dura, al embarcarse en 4 años de guerra total contra las potencias del eje.

El béisbol de las grandes ligas sintió los efectos de la incipiente depresión en 1931, tiempo en el que la LA sufrió perdidas a la vez que LN a duras penas quedó empate, una vez ahogados por la tormenta económica, ambas ligas mayores fueron golpeadas duramente dado que la asistencia cayó a 8.1 millones en 1932 para llegar al mismo fondo con un total de 6.3 millones para ambas ligas en 1933. A partir de ahí la asistencia mejoró, pero no fue hasta 1940 que la asistencia anual sobrepasó los diez millones. Similar declinación afectó alarmantemente a las ligas menores. Pero las menores se recuperaron fuertemente después de 1933 y se amplió hasta llegar a una asistencia récord de 18 millones en 1940.

Dado que el destino del béisbol de grandes ligas estaba en las entradas, la decadente asistencia se traducía en perdidas financiera. En la LA, los 6 años previos fueron dominados por los Yankees y los Atléticos por lo que el joven circuito estaba detrás de la LN en ingresos totales. Después de perecer un total de US$156,000.00 en 1931 la LA sufrió tres años desesperantes durante los cuales las perdidas totales pasaron de los dos millones. Una mejoría lenta se inició a partir de la temporada de 1935, pero como siempre los ingresos estaban desigualmente distribuidos.

Los clubes fuertes como los Yankees y los Tigres tenían mucho mejor desempeño financieros que los aporreados Atléticos, Browns y Senadores. Las condiciones no eran mucho mejor en la LN, que también perdió mucho dinero durante los años 1932-1934. En el lapso de tres años todos los clubes de la LN sufrieron por lo menos dos temporadas en rojo. Un giro se inicio en la temporada de 1935, pero durante las siguientes 6 temporadas los beneficios anuales totalizaron medio millón solamente en dos ocasiones. Peor aun, igual a los de la Liga Americana, los ingresos de la LN también estaban distribuidos desigualmente. Los Cachorros, Gigantes, Cardenales, y Rojos tuvieron mucho mejor desempeño que los desafortunados Bravos y Phillies.

Tom Yawkey

Tom Yawkey

Bajo tales presiones financieras, los salarios de las grandes ligas fueron reducidos drásticamente. Los gastos anuales de salarios de las mayores cayeron de 4 millones en1929 a tres millones en 1933 y todavía en 1940 el gasto total en nómina era inferior al de 1929. Estos recortes redujeron el promedio salarial de los jugadores a US$ 6,000.00 en 1933, y el promedio salarial de 1939 que era de US$ 7,300.00 era también inferior a los US$ 7,500.00 pagados en 1929. Aunque tal paga era suficientemente buena para aquellos tiempos de desesperación, la inseguridad en el trabajo prevalecía entre los jugadores de grandes ligas de esta era. La mayoría de los jugadores de esta época no necesitaban que se les recordara que los propietarios en búsqueda de reducir el presupuesto podían encontrar con facilidad reemplazos baratos en las ligas menores. Al menos por ahora, las grandes estrellas de las ligas negras, que también sufrieron la austeridad de la depresión, no representaban una amenaza significativa. Sin embargo vientos de cambios soplaban contras las instituciones segregadas en Estados Unidos de América, y esto incluía la barra de color que dividía al béisbol de las grandes ligas.

Por supuesto, los propietarios de equipos también se enfrentaban a la supervivencia del más fuerte durante esta década de depresión. Los clubes mejor localizados como los Yankees, Tigres, Cachorros, y Gigantes se adaptaron mucho mejor que los propietarios de los equipos en bancarrota como los Atléticos, Senadores, Browns, Bravos, y Phillies. Atrapados en un circulo vicioso, estos propietarios más pobres se veían forzados a vender los jugadores a los equipos mejor parados, una practica que tenia los efectos de empeorar la asistencia a los estadios. Sin embargo, un club, los Cardenales se las arregló para vender jugadores con mucha mejor ventaja. Aunque severamente afectado por la pobre asistencia, incluyendo tres temporadas que produjeron una asistencia conjunta a su estadio menor a 900,000 fanáticos, siendo una de esas una campaña en que ganaron el Campeonato Mundial y que solo atrajo a 325,000 fanáticos a sus casas, los Cardenales aún así se las arreglaron para mantenerse a flote financieramente. La venta de jugadores de las sucursales de ligas menores que estaban muy bien surtidas le permitió a los Cardenales recobrarse financieramente a la vez que ensamblaban fuertes escuadras.

Para esta época entre los habidos compradores de jugadores se encontraba Tom Yawkey, el nuevo propietario de los Medias Rojas que era muy acaudalado. En esta década Yawkey gastó un millón de dólares en jugadores. Como resultado la asistencia de los Media Rojas se incremento a la vez que la de sus rivales moribundos de la LN los Bravos de Boston empeoro. Otros propietarios en el mercado incluían a los propietarios de los Cachorros, Rojos, Tigres, y Dodgers. Pero los acaudalados Yankees emularon el ejemplo de Rickey y construyeron un eficiente sistema de ligas menores de su propiedad. Bajo la dirección del cruelmente eficiente George Weiss, las sucursales de los Yankees fortalecieron el estrangulamiento de los Yankees sobre la LA.

Hank Greenberg

Hank Greenberg

Aun así, las austeridades impuestas por la depresión fueron un reto para todos los clubes de esta era los cuales debieron encontrar nuevas formas para obtener ingresos. Quizás el más drástico de estos planes fue el del propietario de St. Louis Browns para mover el club a la costa Oeste, una estrategia que fue abortada debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Pero en gran medida los promotores trataban de encontrar nuevas formas de exprimir más dinero del bolsillo de los fanáticos. Entre estas, expandir la venta de concesiones, el uso de programas promocionales, y la realización de juegos nocturnos fueron tácticas que tomaron prestadas de las ligas menores y de las ligas negras. Pero el béisbol nocturno probó que habría de ser la onda del futuro para las ligas mayores. Cuando se introdujo en las mayores en 1935 por el gerente general de los Rojos de Cincinnati Larry MacPhail, la popularidad de los juegos nocturnos logró que la mayoría de los clubes de la liga siguieran ese camino para 1940. Y aun otra fuente de beneficios surgió de la venta local de derechos radiales para transmitir las incidencias de los juegos, un plan que algunos propietarios habían intentado, pero a cuya ejecución se habían resistido tercamente en la década de los 1920. Para 1939 el ingreso total debido a la radio totalizó 7.3% de los ingresos de los clubes, un gran aumento comparado con el insignificante 0.3% de 1930. De forma similar, la venta de los derechos radiales de la Serie Mundial, fue un golpe de suerte compartido por todos los clubes de las mayores, se cotizaba ahora a precio mucho más alto. Y al final de la década, el nuevo medio televisivo se mostraba promisorio, pero las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial retrasaron su explotación financiera.

En el futuro cercano estas innovaciones habrían de cambiar profundamente el escenario de las grandes ligas, pero en el momento actual la necesidad de sobrevivir dictaba que debían atenerse a medidas más conservadoras. De modo que en esta era no fue construido ningún parque de pelota financiado por clubes privados (caso que se había dado en la década de 1920 con la excepción del Yankee Stadium), pero el estadio municipal de Cleveland de construcción por parte del estado mostraba el camino que hacia un boom de construcciones futuras que habría de remplazar la mayoría de los anticuados de ligas mayores por facilidades modernas construidas con dinero público. Al amanecer de ese día, los jugadores negros por fin habrían de jugar juntos a los blancos en el béisbol organizado. Pero en esta era el Comisionado Landis y sus aduladores continuaban su resistencia testaruda a pesar del creciente apoyo público a la integración del béisbol organizado. El gran acontecimiento ocurrió, un año después de la muerte de Landis en 1945, cuando el primer jugador negro de este siglo firmó un contrato de grandes ligas. Irónicamente la integración de las grandes ligas de los blancos despachó un golpe mortal a las florecientes grandes ligas de los negros.

Sin embargo estos cambios inminentes no fueron percibidos claramente por los propietarios de esta era. A modo general la década de 1930 fue una década conservadora, sin cambios significativos en las reglas de juegos. En estos años los equipos continuaron dominando el estilo big-.bang, con nuevos récords de cuadrangulares anuales, y promedios de picheo que sobrepasaban a la década de1920. Y si la partida de Ruth en 1935 le quitó al juego unos de sus héroes más coloridos de todos los tiempos, nuevos toleteros estrellas como Hank Greemberg, Ted Williams, y Joe DiMaggio resultaron ser valerosos sucesores. Sus logros y los logros de los equipos de esta era fueron majestuosamente cubiertos por los redactores deportivos y por una nueva capa de comentadores radiales, entre los que se encontraban algunos ex- jugadores. Tal atención expandió los atractivos del béisbol. También provocó expansión la apertura en 1939 del Salón de la Fama del béisbol de Cooperstown, New York, y el ritual anual de elegir a los inmortales del béisbol que habrían de entrar a este circulo selecto. De hecho, la primera elección anual que fue conducida en enero de 1936 selecciono a Ty Cobb, Babe Ruth, Honus Wagnerg, Christy Mathewson, y Walter Johnson como los 5 miembros fundadores.

A través de los años el número de jugadores inmortalizados sobrepasó los 200, incluyendo estrellas de las segregadas grandes ligas negras. También creció el número de fanáticos que anualmente peregrinaban hacia el Salón de la Fama; de unos cuantos miles que iban en esta era, el número de visitantes ahora sobrepasa los 250,000 al año.