PAZ Y PROSPERIDAD: 1903-1920


PAZ Y PROSPERIDAD: 1903-1920





Al revivir el sistema de dos ligas con los juegos de Serie Mundial, los forjadores del Acuerdo Nacional se reencontraron con el exitoso formato de los años dorados de la década de los 1880. A ese rentable formato se añadió la creación de una Comisión Nacional encargada de mantener la paz entre las dos ligas mayores. La combinación puso a las dos ligas mayores en un avance estable, que no produjo cambios de franquicia durante los próximos 50 años.

En la era del 1903 al 1919 se fijó el patrón y las dos ligas principales disfrutaron una época de plata en su popularidad y prosperidad.

Durante esos años, la popularidad del pasatiempo Nacional se disparó junto a la asistencia a los estadios y el aumento a la cobertura de la prensa que incluyó hasta películas y la popular canción de todos los tiempos “Take Me Out to the Ball Game” (Llévame al Juego de Pelota), introducida en 1908.

Brooklyn Federal League score card
Brooklyn Federal League
score card

La aumentada popularidad del juego infló los dividendos anuales, pero como siempre, estos no estaban distribuidos equitativamente. En esos años, la asistencia a los juegos de grandes ligas aumentó de forma consistente: de 4.7 millones en 1903 hasta 10 millones en 1911, para luego caer ante el empuje de la incursión de la Liga Federal y el involucramiento del país en la primera guerra mundial.

Para albergar el creciente número de fanáticos, se construyeron estadios resistentes, hechos de concreto y acero, durante el auge de la construcción de 1909 a 1911. Con capacidad para recibir 30,000 o más fanáticos, estos parques estuvieron en servicio hasta el auge de construcción posterior a la segunda guerra mundial. Para ese entonces, el aumento de las ganancias, disparó los salarios de los jugadores. Para 1910, los salarios anuales iban desde $900.00 hasta $12,000.00 y para 1915, los salarios de superestrellas como Ty Cobb, Tris Speaker y Walter Jhonson, se aproximaban a los $ 20,000.00.

Durante esa era, la estabilidad también caracterizó el estilo de juego. Solo se hicieron algunos cambios en las reglas de juego; entre éstos, una regla que limitaba la altura del montículo quince pulgadas sobre la línea basal, se instauró la regla del elevado en el infield, el toque de bola en foul con dos strikes, se consideró como ponche y los promedios de carreras permitidas por los lanzadores se registraron en los anuales. En el terreno de juego, los equipos utilizaban un estilo de bola muerta que recordaba el juego “Juego Científico” de la decada de 1890.
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Walter Johnson

Como la bolas se cambiaban poco durante el juego, los lanzadores tomaban el control, utilizando una gama de lanzamientos que incluía ensalivar la bola, además de un sinnúmero de sustancias. En esa época, era la norma encontrar promedios colectivos de efectividad de 3.00, los promedios de bateo por su parte, afectados por la mejoría en los guantes y estadios más grandes, rondaban los .250.

En la ofensiva los equipos dependían mucho de los toques de bola, tácticas de bateo y corrido y el robo de bases, para producir algunas carreras de ventaja que luego los poderosos lanzadores se encargaban de proteger. No es sorpresa que maestros del montículo como Cy Young, Walter Jhonson, Christy Mathewson, Grover Cleveland Alexander, Eddie Plank, y artistas de la bola ensalivada, destellaran entre las estrellas de esa época. En contraposición a estos dominantes lanzadores, estaban algunos de los más grandes bateadores de todos los tiempos. Los maestros de la ofensiva de la bola muerta incluían a Ty Cobb de Detroit, quien ganó 13 títulos de bateo de la L.A., al tiempo que anotó carreras y robó bases a un ritmo nunca antes visto, y a Honus Wagner de Pittsburgh, quien ganó 8 títulos de bateo en la L. N. y se robó 722 bases. Otras estrellas del bateo eran Eddie Collins, Thris Speaker, Nap Lajoie, Sam Crawford y el malogrado Joe Jackson. El ocaso del “Estilo Bola Muerta” se inició en 1910 con la introducción de la pelota con centro de corcho. Cuando su uso se popularizo al final de la era, terminó el estilo conservador en la ofensiva. La transformación fue iniciada en 1919 cuando Babe Ruth de los Red Sox, bateó 29 cuadrangulares para establecer una nueva marca de homeruns en una temporada.

The Brooklyn Federal League Park Opening Day, 1915
The Brooklyn Federal League Park Opening Day, 1915

Para 1919 la estabilidad de la era de plata había sido socavada por una serie de eventos negativos. En 1913 un grupo de advenedizos lanzaron la Liga Federal y aspiraban a ser reconocidos en las grandes ligas. Aquel otoño, el presidente de la Liga Federal, James Gilmore, reunió a suficientes patrocinadores solventes para instalar equipos en Chicago, Baltimore, Búfalo, Pittsburg, Indianapolis, Brooklin, San Luis y Kansas City. En los dos años siguientes los “Feds” salieron a tentar a los jugadores de grandes ligas con ofertas de salarios más altos. La disminución del calendario de juegos en 1914 y 1915 aminoró las ganancias en las grandes ligas, pero los invasores de la Liga Federal, sufrieron aún mayores perdidas. Hubo dos temporadas de la Liga Federal: Indianapolis ganó el pennant de 1914 y Chicago se llevó los honores de 1915. La temporada de 1915 fue el último intento de los “Feds”. Afectados por perdidas financieras, los “Feds” se rindieron cuando las ya establecidas ligas mayores pagaron 5 millones en compensación y concedieron franquicias a dos propietarios de la Federal. Pero una demanda antimonopolio interpuesta por propietarios disidentes de Baltimore contra las Grandes Ligas, eventualmente llegó hasta la Corte Suprema de los E.U.A..
Take Me Out to the Ball Game
“Take Me Out to the Ball Game” song slide

En 1922, el juez Oliver Wendell Holmes, como vocero de la Corte Suprema anunció el veredicto unánime desestimando la querella y dictaminó que el béisbol de grandes ligas debía ser un deporte y no el acostumbrado comercio entre uno y otro Estado. Pero el veredicto de 1922 no terminó la controversia y las ligas mayores tuvieron que defender la cláusula de la reserva contra ataques futuros en las cortes y en el Congreso de los Estados Unidos. Sin embargo la amenaza de la Liga Federal fue la última incursión en gran escala por parte de un rival contra las establecidas ligas mayores.

Poco después de la guerra contra la Liga Federal, el béisbol organizado afrontaba otra crisis, provocada por el involucramiento de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Para apoyar los grandes esfuerzos bélicos de la nación, docenas de jugadores de grandes ligas se enrolaron en las fuerzas armadas y hubo un despliegue de patriotismo de los clubes, los cuales donaron dinero y equipos a las tropas. Debido a esto, en 1918 el procurador general declaró el béisbol organizado como no esencial para los esfuerzos de la guerra, pero en su veredicto autorizó a las mayores una campaña acortada en 1918. Ese año la asistencia cayó a 3 millones, obligando a los asustados propietarios a acortar el calendario de juegos de 1919. Sin embargo para su sorpresa la guerra terminó y la acortada campaña de 1919 atrajo 6.5 millones de fanáticos. Sorprendido por este inesperado auge, los oficiales buscaron ganar más dinero alargando el calendario de la serie mundial al mejor de nueve.
arry Herrmann

Como resultado de esto, la expansión de la Serie Mundial de 1919 precipitó la crisis final que dio al traste con el sistema de comisionado. Desalentados por sus bajos salarios, ocho jugadores de Chicago White Sox aceptaron sobornos de los apostadores para vender la Serie Mundial al campeón de la L.N, Cincinati Reds. Cuando las revelaciones del llamado “Escándalo de los Medias Negras” salieron a la luz, destruyeron la reputación de la Comisión Nacional y terminaron con el antiguo Acuerdo Nacional. El presidente de la Comisión Garry Herrmann renunció a principios de 1920 y el otoño siguiente, el Juez Federal Kenesaw M. Landis fue nombrado como único comisionado, medida que fue confirmada por Acuerdo Nacional de 1921. Cuando el Autocrático Landis resolvió el escándalo de los Medias Negras expulsando de por vida del béisbol organizado, a los ocho jugadores de Chicago acusados, el béisbol de grandes ligas comenzó una nueva era dorada de gloria y dinero.