LA “GRAN LIGA”: LA LIGA NACIONAL: 1892-1899


LA “GRAN LIGA”: LA LIGA NACIONAL: 1892-1899





La desaparición de la Asociación Americana en 1891 dejó a la Liga Nacional con una deuda de US$ 130,000.00, que resultó de comprar cuatro equipos del circuito desaparecido. Los restantes cuatro equipos de la Asociación Americana Baltimore, Louisville, St. Louis, y Washington, fueron añadidos a la Liga Nacional para formar una nueva organización de 12 clubes llamada Liga Nacional y Asociación Americana de Clubes Profesionales de Béisbol.

Comenzando en 1892 y hasta 1899 esta “ gran liga” monopólica fue la representante del béisbol de grandes ligas. Inflados de soberbia por su recién creado monopolio, los propietarios de la liga vivían al estilo de grandes magnates que presidían una industria del entretenimiento que valía millones de dólares. Los magnates esperaban si duda alguna que su liga monopólica produjera dinero y gloria sin precedentes. Pero sus sueños fueron frustrados por factores externos, comenzando por una recesión crónica en el país, la guerra contra España de 1898 y el desbalance competitivo de la liga. Ocho campañas jugando bajo el formato de 12 clubes pusieron en evidencia el desbalance.

Con Boston, Baltimore, y Brooklyn, ganando todas las competencias, los fanáticos en otras ciudades perdieron el interés. A medida que los beneficios se esfumaban, los propietarios de equipos impusieron un tope de US$ 2,400.00 en los salarios de los jugadores y se peleaban entre sí por la división del dinero de las entradas. Sin un liderazgo fuerte, cada propietario individual manejaba su club como un feudo. De hecho, las fanfarronadas de los propietarios en los periódicos de la época con frecuencia ofendían a los jugadores. Algunos magnates proponían grandiosas metodologías con el objetivo de hacer la liga monopólica trabajar más eficientemente. Fue así como Andrew Freedman de los Gigantes propuso una redistribución anual de los jugadores y los beneficios, basándose en que “las franquicias más fuertes y más lucrativas” se quedaban con los mejores jugadores.

Además de Freedman, el propietario de Cincinnati, Jhon T. Brush, propuso fuertes medidas disciplinarias para dominar a los jugadores revoltosos, a la vez que experimentaba con el sistema de franquicias de liga menor para obtener talento barato.

 Jake Beckley
Jake Beckley

De hecho, las luchas entre propietarios relativas a este o aquel asunto hacían mucho daño a la imagen de la gran liga. Pero la mayor amenaza a la credibilidad de la liga fue el asunto del “sindicato”. El término “sindicalismo” usado en esa época se refería a la integración de las juntas de directivas de diferentes equipos. Después de amargos debates de 1898, dos directorios integrados fueron aprobados por parte de los propietarios. Una de estas integraciones le permitió al propietario Frank Robison de los equipos de Cleveland y St. Louis transferir sus mejores jugadores a St. Louis; El otro permitió a los propietarios Ferdinand Abell y Harry Vonderhost de los equipos de Brooklyn y Baltimore, transferir al equipo de Brooklyn la crema y nata de estas dos escuadras.

Estas operaciones convirtieron la carrera por el pennant de 1899 en una farsa y propiciaron el retorno de la Liga Nacional al formato de ocho clubes para el año 1900; para este recorte fue necesario dejar fuera a Cleveland, Baltimore, Washington y St. Louis .

La vuelta al formato de ocho clubes puso fin a ocho temporadas desordenadas y sin control en el béisbol de las grandes ligas que fueron jugadas bajo un formato irregular. Sin embargo, el béisbol de las mayores continuó madurando durante la década de 1890. Sorprendentemente, no hubo cambios en las franquicias durante estos años. En 1898 se introdujo el formato de 154 juegos, un formato que permaneció en vigencia hasta 1961. Y en el 1893 un cambio significativo en las reglas de juegos estableció la distancia de picheo en 60´ y 6” a partir del plato de la misma manera reemplazo la caja de picheo por una alfombrilla de goma encima del montículo. Este cambio permanente se introdujo en ese año para corregir el desbalance entre el bateo y el picheo, una meta deseable pero que hasta el día de hoy no se ha conseguido. El efecto inmediato de establecer una mayor distancia de lanzar no fue el de aumentar un poco los promedios de bateo sino que los envió al mismo cielo.

Fue así como en 1894 los Phillies batearon para promedio colectivo de .349, con los jardineros Ed Delahanty, Sam Thompson, Billy Hamilton y Tuck Turner combinándose para un promedio de bateo superior a los .400. Los toleteros también prosperaron, pues Thompson bateo 129 cuadrangulares en esa época y el jardinero de Washington Buck Freeman engarzó 25 cuadrangulares en 1899; ambos récords permanecieron por 20 años. (Correcciones posteriores otorgaron el récord de por vida a Roger Connor y la marca para una temporada a Ned Williamson quien obtuvo 27 cuadrangulares en conteo dudoso en 1864).

Le tomo varios años a los lanzadores adaptarse a esta mayor distancia, pero lo lograron mediante el desarrollo de curvas, cambios y la realización de dudosos trucos a sus bolas rápidas. Simultáneamente dos estilos ofensivos competían por la supremacía en esta era. Por un tiempo breve “ el bateo de poder a lo macho” hizo fiesta con los lanzadores pero el “ estilo científico” dominado por los equipos de Baltimore y Boston, que hacía énfasis en los toques, robo de bases, sacrificios y bateo y corrido, se convirtió en el estilo ofensivo dominante durante los siguientes 20 años. En esta época otros cambios en la regla permitieron la sustitución de jugadores, establecieron la regla de “infieldfly,” definieron los toques de foul como strikes, establecieron los elevados de sacrificio y los toques, y establecieron el plato de forma pentagonal. En el terreno de juego, los jugadores vestían uniformes estilizados y guantes de manufactura precisa, los receptores comenzaron a emplear la mascota grande tipo ”Decker” y a usar máscaras y protectores de pecho. Durante la acción, los equipos daban emoción a la jugada, utilizando señales para definir los movimientos defensivos u ofensivos. Defensivamente, los jugadores del cuadro se posicionaban para doble matanza y los jardineros coordinaban sus jugadas sirviendo de apoyo, haciendo cortes y jugadas de relevo. Ofensivamente, el toque, el sacrificio, deslizarse en la base, el robo, y el bateo y corrido eran tácticas familiares.

Pero cuando equipos como los Orioles de Baltimore y Cleveland Spiders magnificaron su juego con tácticas tan perversas como clavar y golpear a los corredores, sobornar a los árbitros y a los jugadores del banco, esta manera ruda de jugar enfureció a los reformadores como el propietario de Indianapolis Jhon Brush.

Pero el béisbol fue terco y sobrevivió a sus críticos, igual que los juegos durante el Domingo. A pesar de la oposición ferviente de quienes guardan el sábado, los juegos durante el domingo fueron permitidos por opción local, aunque las ciudades del este se abstuvieron de jugar los domingos por 20 años. Para ese entonces, los clubes de liga mayor ya no cabían en los estadios de madera de la época. Un sinnúmero de incendios en los estadios a finales de esta era, alentó la imposición de códigos de seguridad más rígidos que rápidamente obligaron al reemplazo de los parques de madera por ser vulnerables, para instalar edificios de concreto y acero.