La disciplina da sus frutos


La disciplina da sus frutos





En todos los aspectos de la vida tener disciplina es sinónimo de entereza, responsabilidad, respeto y éxitos, es por eso que el ser humano disciplinado cosecha frutos sanos y duraderos.

En el béisbol se aplica muy estrictamente en el compañerismo.

En el clubhouse o vestidores hay reglas que se deben de cumplir, unas escritas y otras no, pero bien conocidas por todos, es por eso que de vez en cuando y realmente se ve pocas veces, los trabajadores de los vestidores dejan una que otra cosa sin atender de

cierto jugador para que este se de cuenta que las cosas que está haciendo con ellos no cuadra. Ese es un caso, los demás rondan al dirigente y su cuerpo de coaches.

Cuando un jugador es instruido de hacer tal o cual ejercicio y no lo hace se anota un punto negativo o se gana una mala opinión de sus instructores.

Cuando un jugador es mandado a realizar una acción ya sea en el terreno de juego, en plena acción, antes o después del mismo, lo normal es que lo haga, pero cuando no sucede así, ahí comienza el “vía crusis” y si el manager y los directivos o ejecutivos del equipo no enseñan mano dura, el control del club se le va de las manos y las victorias (en todos los ámbitos) nunca llegan y si lo hacen, es efímera.

Aquí radica el principal problema de los Leones del Escogido desde mi punto de vista. La disciplina comienza en los vestidores, desde que llega el jugador con su ruido en su vehículo y hasta que se va de las instalaciones de su club. Todos deben de regirse por reglas y normas muy conocidas por ellos, lo que quiere decir que cuando faltan, el castigo debe de ser severo.

¿Cuáles jugadores son indisciplinados en el equipo rojo? Bueno, veremos, todos aquellos que no van a juego cuando le toca y no tienen una razón de peso creíble. Esos entran en la “lista negra” y son repudiados por los “jefes”.

Ah, todo aquel que está supuesto a hacer una labor en el terreno de juego y no la hace, el que juega sin deseo, el que hace las cosas por complacer a quien lo dirige, el que sale al terreno de juego a burlarse de los fanáticos y de quienes le pagan un salario, por no respetarse él ni respetar el código de su deporte (estando mal arreglado, enfrentando con palabras a los “fans”), en fin, toda conducta ajena al “juego limpio” debe de ser castigada y severamente, porque cuando alguien hace algo y no se le reprende, los demás se apoyan en eso y se arma lo que conocemos como guerrilla.

Y los recientes sucesos en la cueva roja no me dejan mentir. Han despedido a varios coaches, algunos muy importantes como el de pitcheo, el de la banca especial y el de la primera base. Increíble, pero cierto, los que más se entregan a la causa escarlata son los que han hecho vida en otros equipos y saben por qué?, porque tienen disciplina, responsabilidad y más que todo ética profesional.

En el Licey también

En el equipo campeón no está exento de estas cosas, pero en menor escala y como están ganando juegos y se mantienen en los primeros lugares, no se nota mucho.

El lanzador relevista Yhency Brazobán ha estado displicente con su trabajo al punto de perder su puesto como cerrador del club añil por manos de un compañero clasificación clase-A / doble-A, en la persona de Carlos Morla, quien ha demostrado madurez y

entrega, respeto por su trabajo, por sus compañeros, dirigentes, fanáticos y por su carrera futura.

Si Brazobán no se pone en lo suyo, podría hasta no volver a jugar, aunque ya han hablado mucho con él y se espera que se reencuentre.

Y es que el jugador dominicano cree que aquí no hay que trabajar duro porque no están en las  Grandes Ligas, pero se equivoca, mientras “menor” es la clasificación, el más fuerte, el estelar, debe de concentrarse más, pues lo que le suceda será normal si le beneficia, pero muy dañino si le va mal.

Ya se habla de dejadez, haraganería, falta de motivación, incomodidad por el salario, en fin, un sin número de razones por la cual podría Brazoban estar fuera de concentración, llegando a no practicar lo suficiente, no seguir las direcciones, no concentrarse en su trabajo.

Y ya ha enfado a su dirigente Manny Acta, algo que no es fácil de hacer.

Piconazos: En los demás equipos por supuesto que suceden estas cosas… Miguel Olivo con las Águilas el año pasado… Jerry Gil con los Azucareros este año al igual que el infielder Guzmán con las Estrellas, el que es de los Dodgers… Y así seguimos con casos y más casos… Por las oficinas de los clubes también hay indisciplina… En la azul, un oficinista (cualquiera que trabaje en la oficina) le falta al respeto a los directivos, a uno o varios, diciéndole cosas de frente y a sus espaldas que tarde o temprano se saben… El ser agradecido también es parte de la disciplina… Y por lo predios del estadio Quisqueya la palabra agradecimiento brilla… pero por su ausencia…Casos que se ven, “tú me trajiste, te traiciono para tomar tu puesto o tus responsabilidades y estar en el medio brillando como es mi gran sueño”… Porque todos saben quienes quieren seguir subiendo aunque no están a la altura de donde quieren estar, otros porque no puede seguir subiendo, pues no hay a donde ir… Y otros tantos queriendo asemejarse a los demás a ver lo que se le pega… En todos los casos el chisme está a la orden del día… El serrucho es el arma principal o la herramienta favorita… Y no se sabe, hasta febrero, donde está el dinero, quien se queda con que y donde irán a parar los malvados apandillados… La novela está interesante, ya que a ejecutivos se le ha prohibido bajar al terreno de juego mientras se práctica, dizque porque no deja concentrar a los jugadores invitándolos a entrevistas y cosas de esas… Eso se dice en el Quisqueya y no se sabe si es por casualidad, eso está al ROJO vivo… Dicen, no me crean, pero dicen, que un ejecutivo de un equipo de los que están perdiendo, y que creían que iban a estar ganando muchos juegos en este momento, fue con varios jugadores, todos vestidos iguales, a visitar a un personaje pintoresco en la cultura dominicana, a un llamado o nombrado “brujo”… El especialista de la adivinanza o de visionar el futuro, dijo con voz firme y convincente que desde ese día de la “consulta” la suerte del equipo, que pertenecían los allí presentes, iba a cambiar de tal forma que sólo se verían victorias y buenas noticias… Y terminó diciendo que el batazo ganador del próximo partido lo conectaría (señalando a uno de los presentes) y en ese mismo momento, el señalado se puso de pie con las manos en la cabeza y gritando “hay nos engañaron, esto es pura mentira, yo soy el relacionador público”… Sería cierto esto… Bueeeeeeeeno, unos lo creen, otros sólo ponen la “chemba” y murmuran… Lo cierto es que el béisbol está lleno de cábalas, de cuentos o fábulas, que los peloteros creen mucho y le hacen todo el caso del mundo… Para la próxima les prometo otro relato, de los tantos que nos dicen en el estadio… Recuerden, “hagan bien, sin mirar a quien”… Porque por más feo que aparenten, sus almas pueden ser más bellas y puras que las de aquellos que los miran antes de hacer el bien.